viernes, marzo 06, 2009

Día mundial de la mujer invisible

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

En esta semana en diferentes partes del mundo estaremos celebrando el Día Internacional de la Mujer. Según las Naciones Unidas el 8 de marzo es la fecha en que hacemos un alto en nuestras faenas y ocupaciones para resaltar al ser más bello del mundo como es la mujer. En esta oportunidad reconocemos la lucha de la mujer por su participación en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Es fiesta nacional en algunos países y es conmemorada por las Naciones Unidas.


Las mujeres definitivamente deben ser reconocidas como el brazo fuerte de la sociedad y de la familia. Hay que continuar educando a nuestras nuevas generaciones hispanas sobre el falso machismo y de que las mujeres tienen que ser sumisas y quedarse en el hogar limpiando, cocinando y criando cantidad de hijos. Gracias a Dios ese concepto ha cambiado pero todavía falta mucho por hacer, para tomar conciencia de que a la mujer hay que darle un puesto de igualdad en la sociedad y en la familia.

En muchas partes del mundo hay que crear conciencia del papel que juega la mujer. Todavía hay explotación sexual de las mujeres. En Centro America, por ejemplo, pude hablar con algunas de ellas en El Salvador que trabajan con las maquilas en Sonsonate, el Pedregal y Olocuilta (en el departamento de la Paz) de cómo sus patrones las tratan como esclavas, los horarios son extenuantes donde la mayoría de ellas para no perder sus trabajos tienen que sacrificar tiempo con sus hijos o sus seres queridos. Y ni que hablar de los sueldos miserables y escandalosos que estas mujeres reciben. Todo lo hacen por la necesidad y la falta de oportunidades. Encontramos también en el campo, las trabajadoras invisibles del mundo.

La recopilación de estadísticas en estos casos han confirmado dos cosas: la mayoría de las personas pobres del mundo son mujeres y ellas tienen la responsabilidad de alimentar a hombres y niños hambrientos y así mismas cultivan, cosechan, cazan o pescan los alimentos para la familia, llevan leña y agua a la casa y preparan y cocinan los alimentos. Desafortunadamente este tipo de mujeres tiene poco apoyo y acceso a los recursos, a la capacitación y a los préstamos financieros. La ONU el 6 de marzo de 2008 afirmó que el desarrollo va de la mano de la liberación femenina y alentó al mundo a “inventar en el futuro de las mujeres y las niñas”.

Los ocho objetivos del milenio, aprobados por los dirigentes mundiales en el año 2000 para reducir la pobreza hacia 2015, incluyen hacer retroceder las grandes pandemias, la mortalidad infantil y el analfabetismo, generar igualdad entre sexos, mejorar la salud maternal y proteger el medio ambiente. Ojalá que también cada persona en el mundo al celebrar el día internacional de la mujer declare con hechos al no total de la violencia contra la mujer.

jueves, marzo 05, 2009

Minas antipersona: un atentado contra los inocentes

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Me duele y me preocupa que mi amado país Colombia ocupe el primer lugar en el uso de las minas antipersona. Tristemente he podido hablar y escuchar las desgarradoras historias de tantas personas que han quedado invalidas o discapacitadas por este horrendo crimen. Cuantos niños, jóvenes y ancianos sin tener que ver con nada en esta violencia y guerra ahora han quedado postrados en sillas de ruedas o en muletas. Hoy se calcula que por lo menos 80 países, la mayoría de ellos del tercer mundo, tienen enterradas 167 millones de minas.

El vicepresidente colombiano Francisco Santos encabezó en Suiza el lanzamiento mundial de la Conferencia Internacional contra Minas que se realizará este año en Cartagena de Indias en Colombia. “Mientras los terroristas continúan su macabra labor de sembrar muerte y dolor en las tierras y caminos que deberían estar destinadas al progreso y la comunicación, las fuerzas militares de Colombia cumplen estrictamente los términos de la Convención de Ottawa”, dijo.

El pasado 7 de mayo de 2008, el fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez dentro de una de sus premiaciones ante cientos de asistentes dió un campanazo de alerta sobre las minas antipersonas y en su discurso jaló las orejas al gobierno español por la producción de armas y la venta de minas antipersona esto ocurrió cuando recibió el Premio Ortega y Gasset por su gran trabajo. Harían falta 1, 100 años y 30.000 millones de euros para erradicarlas. Desactivar y destruir una mina cuesta 750 euros. Las armas ligeras, entre los que se encuentra las minas antipersona, son las responsables materiales de cuatro de cada cinco victimas de los conflictos armados (Fuente: el blog de Gervasio).



Ojalá tomemos conciencia de crear y fundar un grupo de apoyo en cada ciudad a nivel internacional para denunciar esta clase de atrocidad, el mundo no puede tolerar mas ver niños, jóvenes y ancianos inocentemente mutilados sin brazos y sin piernas en una guerra sucia que no es de ellos. Denunciamos y criticamos con dureza estos procedimientos inhumanos. Gracias a Juanes por la canción antiminas. No te acerques a las minas antipersona, cada persona esta llamada a respetar la vida y la de los demás igualmente esta invitada a decir no a la guerra y a difundir una cultura en contra de las armas y sobre todo las minas antipersona.

Los pobres también tienen derecho a comer

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Arlington Catholic Herald
5 de marzo de 2009

La injusticia social agrava cada vez la situación de hambre en el mundo. Desde mi punto de reflexión cristiana y con el dolor en el alma de no poder exigir a los más ricos en compartir y ser más generosos, no me impide ni para mis fuerzas para seguir luchando a tomar conciencia de la falta de solidaridad mundial a los más necesitados.

Nos dice el Señor: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestisteis” (Mateo 25-35). Igualmente parece que hasta la misma naturaleza se hubiese puesto de acuerdo para que la escasez de alimentos y la hambruna siga avanzando.

Hemos tenido sequías, inundaciones, huracanes, granizadas, heladas fuera de época, olas prolongadas de calor, deshielo de glaciares y todo un descuadre en los ciclos de la producción alimenticia, son signos visibles del ominoso desequilibrio en las leyes de la naturaleza. Debemos desde el pulpito de la Iglesias despertar las mentes de las personas para que nuestros dirigentes tengan un mayor compromiso con nuestro planeta tierra y que las producciones de alimentos sean repartidas en las clases menos favorecidas.

Todo ser humano sobre la tierra tiene derecho a los alimentos básicos y de primera necesidad. No cabe en nuestra sociedad que familias enteras incluyendo niños se acuesten con los estómagos vacíos. El otro día pude observar un documental sobre la desnutrición infantil y quede más escandalizado de lo que siempre he estado por el hambre que azota nuestra infancia en varios continentes. Una de las tantas fotografías que me impresionó fue la de un niño pobre que come las migajas de pan en el suelo de una calle abandonada.

Hace muchos años, en ocasión de una oleada de asaltos populares contra supermercados y centros menos de abastecimientos, la Conferencia del Episcopado del Brasil emitió una carta pastoral en la que defendía el derecho que tenían esos pobres a comer, sean cuales fueran las circunstancias.

Comenzaba a la rebelión y revolución de los estómagos vacíos. El Papa Juan Pablo II en su carta encíclica “Redemptor Hominis",1979, n. 16 nos dijo: “No se avanzará en este camino difícil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida económica, si no se realiza una verdadera conversión de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres solidarios”.

Todos somos hermanos(as), cualquiera sea el color de la raza, países donde nacemos, nos corresponde mientras permanecemos con vida dar paso a acciones que perduren, motiven a otros a continuar la obra de darle la mano, ayudar a quienes les corresponde desempeñarse dentro de un rol en donde la miseria, el hambre, la insensatez, son algunas de sus pruebas. Nuestro mundo es rico y podemos compartirlo entre todos.

Sacramento de la Penitencia: alivio del alma

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Arlington Catholic Herald
5 de marzo de 2009

Hemos comenzado el tiempo de Cuaresma con mucha serenidad y gran convicción de que en esta ocasión mi encuentro personal con Cristo me llevará afortunadamente a una gran conversión y crecimiento espiritual. Pero para que eso suceda debo darle importancia al Sacramento de la Penitencia y empezar a frecuentarlo.

Jesús nos está siempre esperando en cada confesionario de la Iglesia para ofrecernos su amor, perdón y compasión. La solidaridad de Jesús con los pecadores se manifiesta en su aceptación de compartir la mesa con ellos.

Según la observancia fariseo, un pecador no observante contamina la mesa y los participantes. “Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: este hombre recibe a los pecadores y come con ellos” (Lc 15, 1-2). Para Jesús comer con los pecadores es “un gesto profético” de aceptación, de reconciliación.

Invitarse a comer u hospedarse es anunciar el perdón y amor de Dios. “Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede y en tu casa” (Lc 19, 5). La reconciliación no sólo es liquidar una culpa; es un proceso terapéutico que reactiva el poder sanante del amor redimido: “Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo defraudé…” (Lc 15, 1-2).

El pecado es una estrella obscura en el firmamento de nuestra vida. Para superarlo hay que confesar nuestros pecados ante el sacerdote. Hay que ir a una sanación de mentalidad ante Dios. El catecismo de la Iglesia Católica (1422) nos dice: “Los que se acercan al Sacramento de la Penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados.”

Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo, y sus oraciones. La confesión de los pecados hecha al sacerdote constituye una parte esencial del Sacramento de la Penitencia; “en la confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los últimos mandamientos del Decálogo, pues, a veces, estos pecados hieren más gravemente el alma y son más peligrosos que los que han sido cometidos a la vista de todos” (1456).

Querido hermano(a) entra al confesionario sin miedo, confiando en la misericordia de Dios. Confiesa todos tus pecados desde tu última confesión, no es necesario ilustrar todos los pequeños detalles de lo ocurrido. Confiesa tus propios pecados y no los ajenos. El confesionario no es para desahogarse contando lo que nos han hecho otros. Luego el sacerdote te ofrecerá algún consejo e impartirá la penitencia.

En esta época es muy importante practicar el Acto de Contrición. Frecuentar el Sacramento de la Penitencia o de la Reconciliación es una bendición para los creyentes y un alivio para el alma. ¡No tengas miedo!

miércoles, marzo 04, 2009

La lengua mal controlada puede causar catástrofes

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Este tiempo litúrgico de Cuaresma trataré poco a poco de destacar temas que nos puedan ayudar a mejorar y a crecer en nuestra vida espiritual. Todos los seres humanos queremos mejorar y no solamente nuestra imagen, figura y forma de relacionarnos con los demás. Si nos proponemos con seriedad y disciplina podemos salir adelante y sentirnos bien.

Unos de los problemas donde casi nadie se escapa son sobre nuestros cometarios, opiniones y críticas que hacemos sobre los demás. Uno de mis profesores en el colegio siempre nos decía que cuidáramos la lengua pues aunque no lo creyéramos era el órgano del cuerpo que a plena vista se veía pequeño pero que cuando lo sacábamos era el más grande de todos, el más dañino e incendiario impecable. “El hombre bueno, del bueno tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

Tenemos el poder de bendecir a una persona cuando la vemos y muchas veces escogemos palabras que no edifican, pudiendo escoger palabras de aliento, de animo, que reflejan el amor de Dios en nosotros. Las palabras tienen poder, por eso que vengan dirigidas con el poder del Espíritu Santo pero para unir y para edificar. Santiago 3:3, 5-11 nos dice claramente: “Si alguno se cree religioso entre ustedes, y no refrena su lengua, sino que engaña a su corazón, la religión de tal es vana.”

He aquí: Nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas.

He aquí: ¡Cuan grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua esta puesta entre nuestros miembros y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Con ella bendecimos al Dios y maldecimos a los hombres que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición.

Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso es una fuente hecha por una misma abertura de agua dulce o amarga? Evitemos no solo en este tiempo de reflexión el chisme, la murmuración, la critica entre amigos o familiares. “Mejor es controlar la lengua, que ayunar a pan y agua” (San Juan de la Cruz). Muy inteligente y certera esta sentencia de este Santo Carmelita para los que rezan unos cuantos minutos y luego propagan chismes todo el día. También para los que salen de la Iglesia a criticar, injuriar o hacer daño a los demás. La fe auténtica se prueba en la vida, no en ritos sin compromisos. Controla tu lenguota y evita el chisme. Reconoce lo bueno de los demás. Estás en este mundo porque eres especial y debes estar dispuesto a amar, y no juzgar. No seas portador de malas noticias; el chisme contamina.

martes, marzo 03, 2009

Los voluntarios: fuerza importante de la sanación

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

El sábado pasado celebramos la gran Misa de Sanación mensual en la Iglesia de San Antonio de Padua en Falls Church, Virginia. Que vitalidad y fuerza de una Iglesia viva que proclama que Nuestro Señor esta vivo, sanando, liberando y dándonos la oportunidad de la conversión. Miles y miles de personas se hicieron presentes en esta gran celebración que afortunadamente nos ubica en el Tiempo de Cuaresma donde se nos pide que nos mantengamos en completa oración.



Y eso es lo que la Misa de Sanación nos brinda, el poder de entrar en oración bien sea de recogimiento o en el gozo, en las plegarias de petición o de agradecimiento. Cada testimonio dado en esa noche y en cada Misa ha sido para dar gloria a Dios que con sus manos poderosas continúa haciendo su obra redentora acompañada de muchísimos e interminables milagros.



Lo que más me llama la atención es también como Dios usa igualmente las manos de los hombres para llevarnos hacia Él. En el caso de la curación del paralítico (Mateo 2, 1-12), nos está recordando que el trabajo en equipo si da resultados porque todo esto lleva a un mismo fin que es acercarnos a Cristo y dejar que el haga maravillas en nosotros sus hijos enfermos y dolientes.



En el caso del paralítico “le vienen a traer un paralitico llevado entre cuatro.” ¿Quiénes son? Hubo que bajarlo. ¿Quienes fueron? Había que recibirlo ¿Quienes lo recibieron? No conocemos sus nombres, son anónimos, no asumen el papel de protagonistas. Su iniciativa refleja las mil voces, manos y presencias que en el mundo del sufrimiento ofrece; resquicios de luz al que se siente triste, desgastado y debilitado por la enfermedad, a él que ha perdido la esperanza y las ganas de seguir viviendo.



Estas personas que sacrifican el tiempo de pasar con sus familias, que dejan de ganar un salario a pesar de la crisis económica, son los verdaderos anónimos voluntarios de la compasión de la misericordia y del amor. Hoy más que nunca las personas necesitan una sanación física, que es al mismo tiempo una invitación a la renovación total. Nuestra sociedad hoy en día necesita una nueva reevangelización con muchos equipos llenos de hermanos y hermanas dispuestos a ser señalados, criticados y rechazados por los hombres pero no por Cristo Nuestro Señor. Cada vez estamos experimentando que más y más gente está llegando a las Misas de Sanación, porque en realidad el poder de Dios si que se siente, pues estamos los católicos bendecidos y encendidos.

Gran multitud se hizo presente en la Misa de Sanación

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Ni el hielo, ni la nieve, ni el gran frío del sábado pasado paralizaron a la cantidad de personas que se hicieron presentes en la gran Misa de Sanación en la Iglesia de San Antonio de Padua en Falls Church, Virginia. El sábado pasado cerca de 3 mil personas colmaron las instalaciones de esta inmensa Iglesia ya conocida por todos los fieles católicos y no católicos por su capacidad de albergue y por sus numerosos programas pastorales.



Hubo en esa noche nieve en cantidad para todos, testimonios que nos hicieron llorar y dar gracias a Dios por la abundancia de sanaciones, milagros, liberaciones y gozo a plenitud para los corazones sedientos de paz y reconciliación. ¡Que gran oportunidad para continuar preparándonos para la Cuaresma! Todos sentimos en la Misa un gran gozo y una inmensa paz, como los apóstoles en realidad sentimos la presencia de Dios que vino a encender nuestros corazones.



Fue impresionante ser testigo de los milagros del Señor, poder atestiguar con aquella inmensa oleada humana, ver a los enfermos caminar fuera de su sillas de rueda, venir de sus hospitales a dar testimonio de sanación y de la presencia del Señor tocando y sanando heridas, madres dando testimonios de poder tener un hijo o que sus hijos con graves dolencias ahora están sanos. Nos impresionó igualmente ver la mujer con metástasis en todo su cuerpo después de haberla visto tan frágil y tan esquelética y sin muchos meses de vida, pues eso era lo que los médicos le habían dicho, ahora en el medio de la muchedumbre daba gloria a Dios porque su cáncer detectado en todos su órganos ha ido desapareciendo lentamente y ella ha encontrado sanación a través del poder de la oración y la fuerza del Espíritu Santo y así muchas más manifestaciones de gloria, que despiertan la fe dormida de muchos incrédulos y que atrae a tantos que se fueron del verdadero hogar cristiano y han regresado con esos testimonios a la casa católica.

Una vez más la cantidad impresionante de asistentes a la Misa de Sanación, fuimos testigos de lo que dice Jesús: “impondrán las manos sobre los enfermos y sanaran” (Marcos 16-18). Seguimos en la Iglesia Católica: ¡Bendecidos y Encendidos!

lunes, marzo 02, 2009

Gracias Señor por un año más

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Si, con todo el corazón, gracias Señor, por un año más de vida que tu me das. Son las palabras que cada día dentro de mis oraciones elevo a mi Señor Jesús. No sólo este día de cumpleaños sinó siempre.



Ha sido muy interesante cuando la gente me ha preguntado: "Padre y cuantos años tiene usted?" Yo les he respondido: "Cinco y medio." "¿Cinco y medio?" La gente se queda intrigada. "¿Perdón? No lo entiendo, padre. ¿Como que que cinco y medio?" "Si, es la pura verdad", les respondo, pues después de mi agonizante enfermedad, y al sentir que mi vida se acababa, y que medicamente ya no tenía esperanzas, fué el mismo Cristo de Nazaret que me trajo de nuevo a la vida, dándome una nueva oportunidad de vida. Desde hace cinco años y medio volví a nacer; desde ese instante, me he propuesto vivir la vida con más intensidad, disfrutando más la oración, entregándome más al servicio de mis hermanos, y con la misión de proclamar en todos los lugares que Dios está vivo, que él sana, y que es Rey de Reyes.

Cada minuto y segundo de mi existencia, le doy gracias a Dios, disfruto con pasión celebrar la Santa Eucaristía, vivo la predicación y siento que el gozo Cristiano en mi vida es luchar por los más necesitados. Aunque no soy un hombre perfecto, siento la misericordia de Cristo en mi vida y en la de los demás.

El padre Alexander Diaz, sacerdote de origen salvadoreño que vive en mi misma parroquia, me preguntaba el otro día: "¿Porque yo casi nunca te veo triste y enojado?" Y le conteste: "Cierto, porque cada día siento en mi corazón el fuego vivo del Espíritu Santo que me impulsa a seguir viviendo. "

Agradezco a todas las personas que me han acompañado en este día, a los que cumplen años en marzo, felicitaciones al Padre Fernando Franco de la Iglesia Santa Bernardita, que cumple años el dos de marzo también.

Y gracias Señor porque este día aquí en Virginia, no pude salir de mi casa a celebrar mi cumpleaños fuera, porque es el dia en esta temporada en que más nieve ha caido. La mayoria de los caminos estan cerrados menos el tuyo Señor. Gracias.

Practiquemos las Obras de Misericordia en la Cuaresma

Por el Rev. José E. Hoyos
Boletín Interparroquial
1 de marzo de 2009

En este tiempo de Cuaresma sería muy importante para todos los Católicos que tomáramos muy en serio la reflexión sobre lo que en realidad son las obras de Misericordia. ¿Por qué ya no las practicamos? Y por qué son de suma importancia para enriquecer nuestra vida espiritual? "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia." (Mateo 5,7)



Jesús nos enseña qué es la misericordia, cuando nos fijamos en su actitud frente al dolor o a la necesidad. Jesús vino a salvar lo que estaba perdido, a cargar con nuestras miserias para aliviarnos de ellas, a compadecerse de los que sufren y de los necesitados. Cada página del Evangelio es una muestra de su misericordia con todos. Busca en el Evangelio Lucas 15,11-32; Lucas 10, 30-37; Mateo 18, 23-35; Mateo 18, 12-14 y verás que Jesús hace de la misma misericordia uno de las temas principales de su predicación.

El campo de la misericordia es tan grande como la miseria humana que se trata de remediar, pues eso es la misericordia: "compasión de la miseria ajena, que nos mueve a remediarla, si es posible" (San Agustín). "Quien practique la misericordia -- dice el apóstol -- que lo haga con alegría: esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso." (San Gregorio Nacianceno) "La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia sin justicia es ruina, destrucción" (Santo Tómas). "La caridad no se practica solo con el dinero, podeís visitar al enfermo hacerle un rato de compañía, prestarle algún servicio, arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas, leerle algún libro piadoso" (Santo Cura de Ars).

Mi deseo de conversión se concreta acudiendo al Sacramento de la Penitencia, superando las divisiones, perdonando y creciendo en espíritu fraterno y practicando:

Las Obras de Misericordia Espirituales:

  • Enseñar al que no sabe
  • Dar buen consejo al que lo necesita
  • Corregir con respeto al que se equivoca
  • Perdonar las injurias
  • Consolar al triste
  • Sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas del prójimo
  • Rogar a Dios por los vivos y los muertos

Las Obras de Misericordia Corporales:

  • Visitar al enfermo
  • Dar de comer al hambriento
  • Dar de beber al sediento
  • Socorrer al cautivo
  • Vestir al desnudo
  • Dar posada al peregrino
  • Enterrar a los muertos


"Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa..." (Mateo 25, 35-36)

Foto: Works of Mercy/Works of War (Obras de Misericordia/Obras de la Guerra) de la artista Rita Corbin

viernes, febrero 27, 2009

La naturaleza puede traer paz interior

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Hablamos, discutimos, asistimos a conferencias y foros para encontrar soluciones a conflictos armados, a la guerra y las consecuencias que trae la postguerra, al terrorismo, violencia entera pandillas etc., pero poco hablamos sobre nuestra propia paz. “La paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

Paz hemos dicho muchísimas veces es un derecho que Dios nos ha regalado pero el hombre por su dureza de corazón lo ha malentendido, desechado y olvidado. La paz no significa que las personas tienen que ir a un lugar aislado y sin ruido, o ir a meditar en un bosque, o al lado de un arroyo de fuentes de agua saltarinas, sin experimentar las preocupaciones del diario vivir, sin trabajar etc. Una paz saludable es la que forjamos en medio de problemas turbulentos inyectándole el mejor ingrediente como es la prudencia, la calma y la paciencia. Tratemos de sentir cada día esa paz interna que todos llevamos dentro del corazón y que esta en proceso de gestación, ella nos hará sentir en armonía con nosotros mismos y con el universo.

Es bueno recordar que en occidente casi no utilizamos el hemisferio cerebra derecho. Es el hemisferio de la intuición, la creatividad, la imaginación, la fantasía y la interiorización. Por eso nos emocionamos tanto al reducir nuestra vida al campo de lo racional, el cálculo y los análisis. Nos conviene crear espacios de silencio relájate y da soledad creativa y meditaba.

No es fácil en un mundo de tanto acelere y tan consumista, pero cada día son más los que se cultivan espiritualmente. Si tú te amas un poco, dejas de vivir en función del dinero o el poder y pones la paz interior como una prioridad. Tomas la decisión de quererte, de cuidar tu alma, de dedicar tiempo a tus seres queridos y de no ser esclavo de lo material. Te regalas espacios de silencio y relajación y poco a poco llenas tu vida de calma. Si quieres una tranquilidad relajante trae a tu mente un paisaje favorito, un mar reluciente con un sol brillante, unas cascadas, un jardín lleno de flores, o niños jugando en el parque. De todas formas si eres feliz, traerás paz. Disfruta la naturaleza con solo mirarla trae paz.

Foto: El conocido monje norteamericano Thomas Merton buscaba a Dios en la naturaleza.

Encontré a José Luis Perales en el paraíso

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Toda una vida he estado curioso y fascinado con las historias del cielo y el paraíso. Pues lo primero que aprendemos en nuestra catequesis parroquial es un paraíso relacionado con Adán y Eva. Pero una de las cosas más curiosas es que buscando e investigando sobre el más allá me encontré el paraíso y para mi mayor sorpresa allí encontré al cantante José Luis Perales preguntándole también a Dios muchas cosas que están pasando a nivel mundial y le decía: “Dime porque la gente no sonríe? ¿Por qué las armas en las manos? ¿Por qué los hombres mal heridos? ¿Por qué los niños maltratados? ¿Por qué los viejos olvidados? ¿Por qué los sueños prohibidos? Dímelo Dios por que te niegas a escuchar?” Y así como él, yo y todos ustedes en el paraíso encontremos todas las respuestas que andábamos buscando. La letra de la canción es un adelanto para prepararnos a ganar un buen puesto en el paraíso prometido.

Me han contado que existe un paraíso
adonde va la gente
no importa lo malvado que hayas sido
si un día te arrepientes.
Olvidé preguntar si había un sitio
para los fumadores.
Lo que parece cierto es que no van
los especuladores
Ni los banqueros
ni dictadores
ni los que mienten desde su tribuna
ni los estafadores
que su camello es demasiado grande
y el ojo de su aguja
tan pequeño
Que a medida que crece su fortuna
el camino a ese cielo es más estrecho
Me han contado que existe un paraíso.
Me han contado que existe un paraíso
donde cabemos todos.
Que por solo un minuto arrepentido
te lo perdonan todo.
Olvidé preguntar si había un sitio
donde escribir canciones.
Lo que parece cierto es que no van
los que se creen mejores.
Los vanidosos
los elegidos
los pregoneros de sus caridades
los dueños de la tierra
que su poder es demasiado grande
y el hueco de su alma
tan pequeño.
Que a medida que crece su fortuna
el camino a ese cielo es mas estrecho.
Que no hay soberbios
ni terroristas
ni tratantes de blancas ni de negros
que no hay violadores
traficantes de niños ni de sueños
ni lobos disfrazados
de corderos.
Que a medida que crece su fortuna
el camino a ese cielo es más estrecho.
Que ha medida que crece su fortuna
el camino a ese cielo es más estrecho.
Me han contado que existe un paraíso…


El paraíso más que un lugar es su estilo de vida, es la dimensión del amor y de la armonía. Es un reino esquivo para aquellos que viven para tener, obnubilados por la inmortalidad y la ambición. El paraíso esta en ti, cuando en tu escala de valores lo espiritual prima sobre lo material y no idolatras al Dios dinero. Eliges el cielo, cuando el amor inspira tus acciones, y te consagras a servir y a sembrar la paz con la justicia. Anticipas el paraíso cuando eres bondadoso y ecuánime, cuando las cosas materiales no te esclavizan, buscando el paraíso encontré a Dios, los Ángeles, la virgen, los Santos, a mis familiares y por supuesto al curioso de José Luis Perales.

Ayuno y abstinencia no son dietas para adelgazar

por el Rev. José E. Hoyos
Washington Hispanic
27 de febrero de 2009

Este fin de semana la mayoría de los fieles en el mundo cristiano empezamos a prepararnos de una forma diferente, profunda y efectiva para celebrar el Tiempo de Cuaresma.

Cuaresma: cuarenta días de acercamiento a Dios y de oportunidades para enriquecer nuestra vida espiritual. Los tiempos que estamos viviendo hoy no son los mejores, ni tampoco estamos viviendo el fin del mundo. Hemos reconocido y experimentado una crisis económica grave. Una recesión que para los más probres no es nueva porque siempre han vivido en recesión precaria y carente de la canasta familiar básica.

Ante esta crisis financiera que ha desestabilizado la economía global, este tiempo de reflexión cristiana se convierte en el espacio propicio propio de que lo material no es lo más importante sino que debemos volver a Dios. Hoy más que nunca, el alivio de nuestros problemas, necesidades y preocupaciones es que en este tiempo contemplemos a Jesús masacrado, secuestrado, ignorado y deportado, con nuestra actitud de recibirlo con los brazos abiertos y le dejemos en esta época entrar en nuestros corazones. Contemplemos a Cristo en la cara de cada inmigrante, del desempleado, del encarcelado, del hambriento y del rechazado, allí está en ellos viviendo Jesús.

Nuestra Iglesia nos invita al crecimiento espiritual y al encuentro de nosotros mismos para encontrar a Cristo; pero para conseguirlo debemos tener una diciplina, un orden en nuestras vidas y varias de esas prácticas son el ayuno y la abstinencia.

El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día, la abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Dentro del Tiempo de Cuaresma entre estas dos fechas, los viernes no se come carne.

La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad. El ayuno y la abstinencia no son dedicados para perder el peso u ofrecerlo como dieta espiritual; es todo lo contrario. Hoy, en estos momentos, el reto de los católicos es proscribir la miseria con obras de justicia social.

El abstenernos de comer carne no es darnos un banquete cada viernes de langostas y mariscos. Ojalá escribamos y diseñemos un letrero bien grande en nuestra cocina que diga: “los viernes no se come carne, la carne está muy cara” y con toda razón crear conciencia en la familia de que es tiempo de abstinencia, ayuno, obras de caridad y mucha oración.

¡Animo! Intentemos seguir los mandatos de la Iglesia y veremos un gran crecimiento espiritual.

jueves, febrero 26, 2009

Que veloces pasan esos soleados años

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Es muy cierto lo que escuchamos a toda hora como han pasado de rápido los años y continua diciendo la gente: “Se nos fue el tiempo y no hicimos nada” “¿Pero y a que hora sucedió eso?” “Como han crecido los hijos y los nietos” “El tiempo es fugaz” “Quien lo iba a creer, fueron años luz” etc. Santa Teresita de Lisieux nos dice: “Mi caminito es el camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y de las entrega absoluta”.

Los niños y los jóvenes viven una infancia y una juventud sin darse cuenta que el tiempo vuela tan rápido de sus manos, que cuando despiertan a la realidad ya son adultos. En el caso de las personas de la tercera edad o edad dorada, nuestros respetados ancianitos, muchas veces se sienten defraudados porque el tiempo se les fue tan rápido que no pudieron lograr todas las metas que se habían propuesto y les llega el tiempo de las lamentaciones y de la soledad. Después de muchos años de trabajar sienten que ya no son útiles en la sociedad y que ya cumplieron su misión y que la familia y el sistema los ha dejado a un lado. Les da miedo de que sus seres queridos los abandonen, los lleven a un ancianato y nunca más los vuelvan a visitar. Muchos no quieren jubilarse, sienten que pierden en cierto modo el círculo de conocidos con quienes compartían el tiempo del trabajo.

En la etapa de la ancianidad, especialmente si va acompañada por la enfermedad, es fundamental la compañía de los hijos, que les acompañe, les reconforte y le anime. La etapa de la ancianidad y de la enfermedad de los padres es una buena oportunidad para devolverlos, a ellos, a la vida hay a Dios, algo de todo lo que hemos recibido.



Cuando voy de misión a Colombia, Bolivia, Guatemala o El Salvador me llama mucho la atención de ver la fortaleza de los ancianos de 80, 90 años, caminando por los polvorientos caminos llevando sen sus cabezas blancas por el tiempo pesadas canastas o leña para encender el fuego de sus cocinas y así brindar un alimento caliente a sus seres queridos. La fortaleza de nuestros seres queridos es admirable. En este tiempo de Cuaresma tenemos un tiempo para visitar o dar una palabra amable a un anciano.

Anestesia moral de los Católicos

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Arlington Catholic Herald
26 de febrero de 2009

Los católicos hoy en día debemos ser más fieles y leales a las enseñanzas de la Iglesia. Si actuamos de una forma contraria desobedecemos la Ley Divina, debemos luchar para que nuestra feligresía se eduque más en los principios que defienden a los más débiles, los desprotegidos, los encarcelados, los enfermos terminales y sobre todo a los inmigrantes indocumentados; no olvidemos que la mayoría de ellos profesan la fe Católica.



Igualmente no podemos descartar o desconocer que detrás de la mentalidad contraceptiva y antinatalista, tanto natural como sobrenatural, hay una lógica y una raíz: la lógica de la antivida y la raíz del rechazo de Dios como Dios.

En el discurso a los Obispos de Canadá en visita ad limina en 1993 se nos dice: “una legislación que contradiga algunas verdades morales esenciales respecto al don supremo de la vida abre el camino a formas nuevas de totalitarismo que, por la negación de la verdad trascendente, destruyen la autentica dignidad”.

El homicidio y el suicidio son tan viejos como la existencia del hombre. Desde la primera sangre humana derramada injustamente sobre la tierra, la de Abel, hasta hoy, pasando por todas las guerras que ha habido, sobre todo las mundiales que llaman mas la atención. Parecería que ha sido violado repetidamente el quinto Mandamiento de la Ley de Dios.

Muchas ideologías cultivadoras de la muerte han contribuido en el plano teórico, intentando promocionar apoyo y sustento “filosófico” a la práctica de la muerte del hombre a manos del hombre y pienso en Hegel, Marx, Nietzsche, Heidegger, Sartre entre otros.

Tampoco la medicina y la ciencia, en parte, ha quedado sin ser manoseada por la mentalidad antivida. Se repite en pleno siglo XXI lo que pasaba en Esparta hace mas de 2, 500 años. No podemos permitir que la Eutanasia y el aborto deformen la conciencia de los creyentes. Una buena muerte es la del que muere en gracia de Dios, es decir, la de aquel que cuando le llegue la hora ha trabado durante su existencia terrena una fuerte amistad con Dios, que lo llenará de gozo eternamente.

Desde que Dios hecho hombre sufrió como los hombres, el sufrimiento humano y la misma muerte han adquirido una dimensión divina. También en nuestro sufrir y en nuestro morir debemos imitar a Dios. Ante Dios los débiles, minusválidos y enfermos son los grandes amados, los preferidos. La vida y todo lo que en ella ocurra. La vida y la muerte: somos responsables ante Dios. Ante aquel que dijo de si: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14, 6).

Tristezas, miseria y enfermedades

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Arlington Catholic Herald
26 de febrero de 2009

San Mateo 8: 17 nos dice: “El tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”. Jesús es el Divino Maestro que humildemente y con mucho amor se convierte en la Divina Fuerza que ha venido a recoger y a llevarse toda nuestra basura; pecados, enfermedades, tristezas, miseria, angustias, problemas y desesperación, falta de sentido a la vida y todo lo que no nos deja vivir.

Jesús quiere llevárselo todo hoy y que tú quedes completamente limpio y nuevo espiritualmente. “¿Qué Dios hay como Tú que quite la iniquidad, la rebeldía y el pecado? Tú no mantienes tu cólera por siempre, pues eres un Dios que te complaces en el amor. Tú te vuelves a compadecer siempre de nosotros y pisoteas nuestras iniquidades. Tu arrojas hasta el fondo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7, 18-19).

Lo único que nos pide Cristo es que pongamos todas nuestras miserias en su lugar: a los pies de Su Cruz, para que con Su Sangre Redentora sean destruidas. Quizás este es el paso más difícil para cambiar nuestra vida, en la Cuaresma que ya se acerca y donde desde ahora nos estamos preparando frecuentando el Sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, debemos renunciar a las cosas y pasiones pasajeras para buscar la serenidad y seguridad que sólo la vamos a encontrar en Dios.

Así puede ser que en este tiempo dedicado a la reflexión, Dios te pida que dejes un vicio, soberbia, ira, gula, lujuria, adicciones, el deseo de venganza o el resentimiento hacia alguien; o también a dejar atrás el apego por un proyecto de vida, que aun siendo bueno es lo que Dios quiere de ti, o quizá fue algo que sirvió para un momento determinado, pero Jesús te esta pidiendo dar un nuevo paso y seguir adelante hasta encontrar paz y tranquilidad.

Todo fracaso y todo problema esconden valiosas enseñanzas en el arduo ascenso humano hacia la madurez espiritual. En el lenguaje de San Juan de la Cruz, el místico carmelita, diríamos que no se llega a la luz sin pasar por la noche oscura. Por eso es tan importante enriquecer el Espíritu por todos los medios, para no naufragar cuando arrecia el temporal.

En definitiva, temprano o tarde, aprendamos que el tesoro está en crecer espiritualmente. Igualmente entusiasmémonos en colaborar con la Campaña Cuaresmal del Obispo, recuerda, obras son amores.

Ni el Aquafina, Deer Park o Agua Crystal calman la sed solo el agua de Cristo

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Anteriormente los seres humanos tomaban agua sin hervir de los pozos, de los ríos, arroyos y manantiales y desde luego todavía hoy en día, el chorro de la llave y no se enfermaban. Hoy en el comercio hay una guerra entre productores de agua embotellada par mostrar al consumidor que ellos tienen la mejor agua purificada y más saludable.

Pero el Señor Jesús nos viene hoy en día a ofrecer un agua de mejor calidad: el agua que da vida eterna. “Quien beba de esta agua no tendrá jamás sed” a los cafarnaitas les diría más tarde. “El que viene a mi nunca tendrá hambre y el que cree en mi jamás tendrá sed” (Jo 6, 35-38). Lo contrario del agua Manantial, Fiji, Deer Park, Nestle, Aquafina, Smart Water, Poland Spring y Vosso, Cristo Jesús nos viene a ofrecer un agua más poderosa y transparente que nunca vuelve a dar sed: el Espíritu Santo. Jesús comparó al agua vivía con el Espíritu Santo, como un manantial puro, que sacia la sed y al correr después por los campos, va engrosando su caudal y llena de fertilidad la tierra. Esa agua viva del Espíritu es para los que creemos en el poder sanador de Jesús. ¡Y que regalo tan grande de Dios es el agua viva del Espíritu Santo! Sin ella, nos abrasaría la sed y moriría nuestra alma por deshidratación.

Los Salmos en las Sagradas Escrituras reflejan lo que Dios quiere que contemplemos cuando alzamos nuestras miradas hacia Cristo y nos señala directamente donde está la fuente del agua que apaga la sed. Un salmista cantaba: “Como busca la sierva las corrientes de agua así mi alma te desea a ti, Dios mío. ¡Tengo sed de Dios, del Dios vivo!” (Salmo 41). Otro salmista decía también: “¡Oh Dios, tu eres mi Dios por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti como tierra reseca, aridísima sin agua!” (Salmo 62).

La Biblia nos dice que la Gracia de Dios es la única bebida que sacia nuestra sed espiritual. La experiencia personal parece convencernos de que no basta con creer a Jesús una sola vez ó comulgar solo una vez en la vida. Nosotros hemos bebido muchas veces del agua del Señor y sin embargo, nos ha vuelto a torturar la sed de los vicios antiguos. Hemos sido, en frase dura de San Pedro, “Perro que vuelve a su vómito y cerda lavada, que vuelve a revocarse en el cieno” (2 Ped 2, 22).

Así pues si bebo y el Señor me da su manantial y no lo pierdo, nunca más tendré sed; pero puedo perderlo si tengo al Espíritu pero sigo los deseos de la carne, no heredaré el reino de los cielos (Gal 15, 13-55). La fuente de Jesús es eterna y la tenemos dentro de nosotros. De hecho, como dice San Agustín “estamos hechos para Dios y Él solo puede colmar nuestra sed de infinito”.

martes, febrero 24, 2009

Educadores, profesores, y maestros del siglo XXI

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Arlington Catholic Herald
11 de junio de 2009

Con todo el agradecimiento, el respeto y la admiración quiero dedicarle este artículo a esos seres extraordinarios que con todo respeto llamamos maestros, educadores y profesores. Ese ser humano lleno de virtudes y talentos que por generaciones con muchas dosis de paciencia ha elaborado con sus palabras y enseñanzas sabias, las mentes y personalidades de tantos seres humanos. Ese educador quien trabaja incondicionalmente e incansablemente por sus pupilos para no recibir nada a cambio, ni siquiera un reconocimiento digno en su estirado y maltratado sueldo. Pues para cualquier profesional hay incentivos de superación y de preparación académica pero para el maestro no.

La tarea del profesor hoy en día no es bien valorada y es por ello que en este siglo XXI se hace más difícil. “Mientras en las aulas de clase se educa, la sociedad, deseduca” decía el filósofo Rousseau. Muchos de los educadores por sus limitaciones y falta de apoyo o porque no tienen iniciativa propia se han limitado hoy en día a no educar por sus limitaciones y falta de apoyo o porque no tienen iniciativa propia; se han limitado hoy en día a no educar sino a pasar información a sus alumnos.

Hoy en los escuelas, colegios y universidades estamos siendo testigos de una cultura de educación de relleno escolar, sólo para satisfacer lo que los alumnos quieren y escogen a su conveniencia. La autoridad en los salones de clase la tienen los alumnos y no los profesores. Por las nuevas leyes los maestros, les tienen miedo a los alumnos por la serie de demandas donde la “ley” débil del estado los protege.

Los rapidísimos y voraces avances tecnológicos alcanzados hoy por el estudiante moderno como los iPod, los celulares, el Internet, la liberación, la mal entendida “tolerancia” “igualdad” “libertinaje” “revolcón de sexos” no han dado mucha ayuda a la atención y seriedad de los estudiantes. Hoy poco se habla de valores, todo lo contrario ellos estorban tanto para el educador como para el educando. Es apremiante que los educadores sean formadores, que midan la fuerza normativa de los valores y no permanezcan indiferentes ante el avasallante espectáculo del snobismo instrumentado.

La educación puede fracasar si no brinda al educando algo positivo, que despierte su interés y lo motive a luchar. Es bueno poner a los estudiantes retos variados y difíciles. “La repetición sin sentido es la muerte de un esfuerzo,” decía la educadora Nathalie de Etievan. Los niños son imitadores y por eso los educadores deben evitar la rutina, el facilismo y la negatividad. Mientras los profesores tengan sueldos mediocres y sin incentivos, la educación será igual o peor de mediocre. Hay que luchar para que los estudiantes sean de verdad el futuro y el presente con educadores del siglo XXI.

“Orad, orad y orad” dice la Virgen de Medjugorje

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Estos días antes de celebrar el Miércoles de Ceniza en diferentes partes del mundo incluido los Estados Unidos, se estarán celebrando la fiesta de “Mardi Gras” y los famosos y escandalosos carnavales de Rio de Janeiro y en Barranquilla Colombia, lógico sin olvidar el relajo y la perdición que se celebran en New Orleans luego asustada y castigada por el huracán Katrina.

Antes de comenzar a celebrar el tiempo de la Cuaresma que nos invita a la conversión, a la oración y al arrepentimiento es muy importante que en este tiempo nos dejemos llevar de nuestra madre del cielo la Virgen María, pero a mi memoria me viene la imagen de la Santísima Virgen de Medjugorje; cuantas personas han visitado este santo lugar de peregrinación mariano y han regresado a sus hogares cargados de infinitos regalos espirituales alcanzando la paz en sus corazones, aprendiendo a perdonar y empezando una nueva vida maravillosa.

A través de la virgen de Medjugorje ella como madre nos hace amar a Dios con más fervor y con un mayor deseo de vivir en intimidad con Él, mas allá de las preocupaciones y dificultades que nos agobian.

Cada peregrino de una u otra forma se ha dejado llevar por el destello de innumerables luces en el firmamento donde siempre cargada de mensajes de paz, amor y esperanza. Lástima que todavía para muchos cristianos incluidos sacerdotes, religiosos, filósofos y teólogos su falta de fe no les acerque a la verdad de cómo Cristo y María están vivos.

¿El Antiguo Testamento no está acaso colmado de maravillas de Dios? ¿Y Jesús no inicio su ministerio público con un milagro en las bodas de Caná? Los milagros forman parte integrante de sus esfuerzos por llevar al pueblo a la fe, confirman la veracidad de sus palabras e imprimen un sello incomparable a su mandato divino.

En Medjugorje, cuando María dice a todos “orad, orad, orad”, indica con esto que toda alma está invitada a conocer las profundidades insondables de la unción con Dios, a través de mi comunicación personal en la oración con María y su hijo Jesús. La Virgen María representa por supuesto el cumplimiento más perfecto de esta identificación con Cristo. Por siempre me declaro sacerdote Mariano desde Fátima hasta Medjugorje.

lunes, febrero 23, 2009

Hombres y mujeres creados para vivir 36 horas

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Queridos amigos(as) no voy a hablar de ninguna manera de seres humanos o pequeños bebes que nacen y duran solo 36 horas, voy a discernir un poco sobre aquellas personas como yo que las 24 horas son muy pocas para nuestra forma de vivir. Desde mi juventud siempre he luchado en contra del tiempo. Los relojes de mano o de pared eran mis principales obstáculos o enemigos al transcurrir la vida. A pesar de que me gustaba levantarme temprano, estar a tiempo en mis citas, clases, o eventos estudiantiles, el reloj de mi hogar en Colombia y sus campanadas cada hora me ponían nervioso, era un verdadero esclavo del tiempo.

Es tan así que un día resolví ganarles y pensé que coleccionando relojes iba a establecer una mejor relación con el tiempo y la hora de cada día. Pero esta no fue la solución. Lo que pude aprender por mi mismo fue a vivir con intensidad cada segundo de la vida, y con el paso del tiempo me di cuenta que la vida es muy corta y se va muy rápido y que no nos podemos quedar con los brazos cruzados con tanto que hay que hacer y aprender en este mundo y lógico no esperar que otros manejen nuestro tiempo ni nuestras vidas.

Con el tiempo y los momentos que me daban la “pensadera” lo que nos pasa a muchos de los seres humanos que queremos cambiar el mundo en un minuto y no un minuto para cambiar nuestras vidas. Es allí cuando queremos imitar de nuevo a los hippies, a las estrellas de futbol, a los artistas del cine y llevar en nuestros pechos estampados la figura del Che Guevara. Después entramos en las filas y el pensamiento de la espiritualidad, queremos acercarnos a Dios, peor a nuestra manera. Yo estoy más que convencido que por naturaleza todos somos inconformes; el camino al éxito no es un destino sino un transitar, un caminar y al final trascendente, lo importante es como viajas a lo largo de dicha senda y como buscas el balance en la ida para avanzar.

No importa el tiempo o la edad pero cada uno de nosotros estamos en permanente evolución. Para que la vida sea buena hay que quitarle todo lo malo, hay que añadirle cosas positivas, hay que ser más creativos y lanzarnos sin miedo a las ideas nuevas. La amistad es un valor muy importante en mi vida y a lo largo de todos estos años he consolidado una plataforma de amigos(as) y hemos coincidido en que al tiempo hay que ganarle la batalla. Y en eso tenemos razón, son tantos los proyectos que me planteo cada día y que quiero desarrollar que las 24 horas del día son muy pocas y que personas como tu o como yo siempre nos preguntamos: ¿Y por que no hay relojes de 36 horas para que nos alcance el tiempo?

Desafortunadamente el tiempo no es mío, le pertenece a Dios y el maneja los proyectos de cada hombre. Y para mi vida cada vez que veo un reloj continuo luchando para poder estirar el tiempo. Y reconocer que todo viene, va y es de Dios. Y que debemos dejarnos guiar por el tiempo de Él y no nuestro tiempo.

viernes, febrero 20, 2009

¿Es Cristo un Dios bombero?

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

¿Ha estado usted alguna vez cerca de un incendio? ¿O ha sido testigo de una alarma falsa de fuego dentro de un edificio? Bueno pues no se lo aconsejo porque es bastante escalofriante, desesperante y muy angustioso. El ver quemarse un gran bosque o una casa en el vecindario es muy doloroso y nos pone los nervios de punta al saber que no podemos hacer absolutamente nada y nos entra una gran desesperación más cuando nos damos cuenta que dentro de esa casa ó edificio que esta siendo devorado por las llamas todavía se encuentran en su interior seres humanos.



Lo mismo pasa con cada uno de nosotros cuando nos encontramos en graves problemas donde pensamos que ya no hay solución y en el instante nos acordamos que existe un Dios y a Él inmediatamente le pedimos que venga ayudarnos, a socorrernos y a apagar el incendio de nuestras penas. ¡Que vergüenza! Cuando la ausencia de Dios es notoria en las personas empiezan los lamentos: la vida es injusta conmigo, ¿Por qué me pasa esto a mi? Quien así se lamenta se concentra en su problema y se olvida de todo lo bueno que ha vivido y aun disfruta.

Más sensato es aquel que mira el lado bueno de la vida y descubre bienes detrás de males reales o aparentes. Muchos de los que se llaman cristianos hoy en día tienen a Cristo por ratitos, sólo lo necesitan cuando necesitan que Dios les apague el incendio de sus problemas amorosos, económicos, de salud en un accidente, etc. Mientras que un cristiano activo y normal le debe pedir a Cristo que siempre mantengan encendido el fuego de sus corazones con el poder del Espíritu Santo y que ojalá ese fuego que da vida no se apague nunca. Aquellos que viven encendidos son como el ciego que se acepta como es y da gracias por estar vivo, por su familia y por poder rehabilitarse, el enfermo que aprecia todo lo que es y lo que tiene, ó el pobre que mira hacia abajo y ve que hay miserables que quieran estar como él.

En mi niñez siempre recuerdo que en una de las navidades mis padres me regalaron un carro de bomberos de color rojo y llevaba una docena de bomberos vestidos de color amarillo. Al ver el regalo me encantó. Mis padres al verme lo entusiasmado que estaba me dijeron: “No olvides que los bomberos que van de lado a lado son los apóstoles y el bombero mayor que lleva el timón ese es Cristo Jesús. Pues ellos están siempre listos para apagar los incendios de nuestras vidas y así traernos la paz y la esperanza.” Si desde pequeño pienso que Jesús es más que un bombero, es el alivio para todas nuestras penas y dificultades.