
Desde que me entregue a Cristo en cuerpo y alma para servir a mis hermanos, hacer 26 años desde mi ordenación sacerdotal comencé a ser mas sensible a la presencia del Señor, a dejarme guiar por su mirada, a tener y forjar una fé mas fuerte, a entregarme y sacrificarme por los demás especialmente por los mas necesitados.
Dios empezó a pintar mi vida de una forma diferente e interesante cuando me entregué por completo a la acción, devoción y dedicación al Espíritu Santo. Le dio color mas fuerte a mis personas enseñándome la humildad, el servicio, la entrega, la pasión por la oración y las alabanzas.
A ver a mis hermanos de la Renovación Carismatica Católica como ovejas de un mismo rebaño y con un mismo pastor. Los colores con que pinto mi corazón fueron los 7 dones del Espíritu Santo acompañados de frutos y carismas multiculturales.

Señor Jesús con la Santa Eucaristía que recibo diariamente pinta la fachada de mi vida para que mi alma siempre este blanca.
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