viernes, abril 12, 2019

Demanda de sacerdotes hispanos Parte 2

| Catholic Herald Periodista Multimedia 
Además del idioma, el entendimiento cultural es también un elemento esencial del ministerio sacerdotal.
“Es muy importante aprender el entorno cultural,” dice el Padre Michael Isenberg, Director Diocesano de Vocaciones. “Es más que simplemente el idioma: se trata de entender a la gente, sus orígenes, sus costumbres”.
Según dice el Padre Hoyos, la mayoría de las comunidades hispanas de la diócesis, conservan su idioma, su cultura, y sus tradiciones religiosas, a pesar de su asimilación en la sociedad americana.
“Necesitan sacerdotes que conozcan su religiosidad hispana, sus devociones populares y los aspectos culturales que son parte de sus vidas”, dice el Padre Hoyos, quien sugiere que la capacidad de entender las culturas hispanas debería ser parte de la formación sacerdotal.
Las vocaciones sacerdotales hispanas podrían ser una solución para enfrentar estos retos. Sin embargo, esto no ha ocurrido en gran escala hasta ahora.
Dice el Padre Isenberg que el principal problema es que “no hay muchas vocaciones hispanas provenientes de las propias comunidades”.
La Oficina de Vocaciones, dice el Padre Isenberg, ha venido trabajando para promover vocaciones con la ayuda de los sacerdotes hispanos locales. Por ejemplo, el Padre Mauricio Pineda, vicario parroquial de la Iglesia All Saints en Manassas, comenzó un campamento de verano de una semana el año pasado para promover vocaciones entre los jóvenes hispanos y espera ampliar el programa este año.
Actualmente sólo hay 16 sacerdotes hispanos sirviendo en la diócesis, dos de los cuales ya están retirados, pero continúan ayudando en vista de la gran demanda de su ministerio.
Dice el Padre Hoyos que todos están muy activos en sus parroquias. “Hacen un trabajo fenomenal porque en la diócesis tenemos multiculturalismo dentro de la propia comunidad hispana”.
Explicó que los sacerdotes hispanos hacen un trabajo impecable a pesar de las diferencias culturales y geográficas dentro de la población de habla hispana de la diócesis. “Eso no es un impedimento para ellos”, dice el Padre. “Por ejemplo, un sacerdote salvadoreño puede celebrar la popular fiesta mexicana de Nuestra Señora de Guadalupe, o un sacerdote colombiano puede celebrar la Fiesta del Salvador del Mundo, que tiene un especial significado para los salvadoreños”.

Al fin y al cabo, todos tenemos algo en común, dice el Padre Hoyos: “Todos hablamos español”.

Demanda de sacerdotes hispanos Parte 1

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La Diócesis de Arlington está enfrentando una demanda cada vez mayor de sacerdotes de habla hispana a medida que la comunidad hispana de Virginia del norte continúa creciendo a pasos agigantados. La comunidad hispana de la diócesis representa aproximadamente el 46 por ciento de los católicos, de acuerdo a información del Apostolado Hispano.
“El crecimiento de la comunidad hispana se observa notablemente en la participación semanal en las parroquias. Un gran ejemplo de esto se puede observar en el tiempo litúrgico de Cuaresma”, indica el Padre Hoyos, Director del Apostolado Hispano. “Algunas parroquias tienen que celebrar hasta cinco Misas debido al número de fieles que participan en las actividades cuaresmales a la Iglesia.
Se calcula que los hispanos constituyen más del 60 por ciento de los católicos menores de 18 años, de acuerdo al Apostolado. Dentro de la diócesis las comunidades más numerosas son las de El Salvador y México. Otras comunidades son de Honduras, Puerto Rico, Bolivia, Guatemala, Perú, Colombia y otros países de Centroamérica y Suramérica. La diócesis tiene ministerios hispanos en 35 de sus 70 parroquias y en dos de sus cinco misiones.
De acuerdo al conteo de asistencia a las Misas que se hizo en 2018, el 50 por ciento de las parroquias ofrece una Misa en español, mientras que tan solo en 26 parroquias solamente se ofrecen Misas en Inglés. Las dos comunidades de habla hispana más numerosas en la diócesis están en Manassas y Woodbridge.
“La comunidad está creciendo también debido a que gran número de personas y a veces familias enteras tienen que inmigrar a este país debido a la difícil situación que enfrentan en sus países de origen”, señala el Padre Hoyos. Agrega también que la mayoría de las familias hispanas son grandes.
Al continuar aumentando la población de habla hispana, de igual manera aumenta la necesidad de sacerdotes que hablen su propio idioma y puedan atender sus necesidades. De acuerdo al Padre Paul Scalia, Vicario Episcopal Diocesano para el Clero, este es un reto que están sintiendo los párrocos.
Agrega que los párrocos con población hispana en aumento necesitan personal y ministros laicos que hablen español.
“Va a volverse normal para la obra del Evangelio en esta área, atender a las personas que hablan español” según indica el Padre Scalia. Dice que los sacerdotes y los seminaristas no deberían dudar en aprender el idioma. “La necesidad se presentará sola. Tenemos que aprender ahora”.
El Padre Scalia dice que “los sacerdotes que no hablan español pueden asistir a los que necesitan de su ministerio, al menos leyendo los ritos en español al administrar los Sacramentos. Sin embargo, más que la necesidad de conocimientos básicos del lenguaje,” el Padre Scalia dice que, “además de administrar los Sacramentos, los sacerdotes deberían poder ayudar en la preparación de los fieles para el sacramento del Matrimonio y en consejería”.

jueves, abril 11, 2019

Cambia la palabra Hipocresía por Misericordia en esta Semana Santa


Por José Eugenio Hoyos


Ya en pocos días la Iglesia Católica y en especial nuestra Diócesis de Arlington estaremos celebrando la semana mayor de la Iglesia y en su mayoría las diferentes parroquias han organizado retiros espirituales, Vía Crucis para prepararnos a vivir la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Bien nos dice San Juan Crisóstomo: “Si no logras encontrar a Cristo en el mendigo a las puertas de la Iglesia, no le encontrarás en el cáliz”.
A su vez, San Basilio, en una predicación sobre el pasaje del evangelio del joven rico, argumentaba vigoroso: “Si realmente amases a tu prójimo, tiempo ha hubieras pensado en desprenderte de lo que tienes. Pero la verdad es que llevas más pegado a ti el dinero que los miembros de tu cuerpo, y te duele más desprenderte de él que si te cortaran los miembros mas importantes.
Ambos, Padres de la Iglesia, centraron su misión en la defensa a ultranza de los pobres y necesitados, convirtiéndose en fustigadores de los ricos para que no descansen en el uso egoísta de sus riquezas.
En esta cuaresma, que debe también ser tiempo de romper las cadenas de la injusticia, hay que volver los ojos a las enseñanzas de estos dos Obispos Santos, para que el poner en práctica las obras de misericordia pidamos por todos aquellos que con bondad y generosidad ofrecen sus oraciones, sacrificios y diezmos para que nuestra Santa Iglesia Católica continúe evangelizando en especial a aquellos Católicos de la Diócesis de Arlington que están participando con amor en la colecta cuaresmal del Obispo.
Éste es un llamado para que antes de comenzar la Semana Santa borremos de nuestro vocabulario la palabra hipocresía e incluyamos en su lugar la palabra Misericordia, porque solamente quien ve el dolor ajeno como propio podrá sentirlo y buscarle un paliativo. Pongamos manos a la obra y en oración y penitencia rompamos la cadena de injusticia social.
El Papa Francisco en una de sus homilías nos decía: “¿La limosna, el ayuno y la oración para qué sirven? La limosna, la oración y el ayuno nos devuelven a las tres únicas realidades que no pasan. La oración nos une de nuevo a Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos. Dios, los hermanos, mi vida: éstas son las realidades que no acaban en la nada y en la que encontramos tiempo para Él y yo, pero olvidamos a Dios. Y después hacia el otro, con caridad, que nos libra de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son para mi. Finalmente, nos invita a mirar dentro de nosotros mismos con el ayuno, que nos libra del apego de las cosas, de la mundanidad que anestesia el corazón. Oración, caridad, ayuno:   Tres inversiones para un tesoro que no se acaba”.
Vive esta Semana Santa con entrega, en familia, que el triduo Pascual lo ofrezcas por los más pobres, los inmigrantes y los refugiados, sin olvidar que tú eres un inmigrante en este mundo y un día serás ciudadano especial en el cielo. ¡¡¡Alístate, Prepárate!!!