viernes, octubre 29, 2010

La conciencia es como un par de lentes

Por el Rev. José Eugenio Hoyos
Hay muchas formas del mirar al mundo, pero lo más importante hoy en dia es poder mirar nuestro mundo interior. Cada ser humano tiene la capacidad de darse un viaje al interior de su cuerpo y de su alma para darle fortaleza y tranquilidad a la conciencia.

La conciencia juega un papel de suma importancia en el crecimiento de nuestra vida espiritual, con una conciencia tranquila sin preocupaciones, remordimientos, culpabilidad o arrepentimientos, desempeñamos un mejor papel dentro de la vida.

Por ejemplo, el sentimiento de culpabilidad o de rencores guardados son estados de la mente que paralizan e impiden avanzar a las personas en esta vida.

La conciencia es un don que nos puede guiar a través de la vida. Una conciencia formada adecuadamente nos puede ayudar tanto a elegir antes de actuar como a evaluar nuestras acciones. La conciencia humana no es como una voz, sino más bien como unos grandes anteojos con lupas potentes. No es que escuchemos una voz diciéndonos lo que esta bien o lo que esta mal, sino que nos volvemos capaces de ver como Dios ve. Muchos de nosotros necesitamos que nos corrijan la visión física.

Lentes de contacto, anteojos, gafas, espejuelos e incluso cirugía láser pueden corregir la visión y ayudarnos a ver como se supone que debemos. De forma parecida nuestra conciencia, nuestros ojos internos, debe de corregirse o formarse para que este alineada con la forma en que Dios ve. Una conciencia totalmente formada nos permite ser seres humanos totalmente formados y con conciencia clara cuando reconocemos que todas las personas están hechas a imagen divina nos sentimos inclinados a tratarlas con al dignidad que se merecen.

Una conciencia totalmente formada nos permite ver como Dios ve y nos permite reconocer su presencia divina en todo ser humano. Actuemos pues con conciencia espiritual y nuestra vida se trasformará y viviremos con paz y alegría.

jueves, octubre 28, 2010

¿Dios existe o es un invento?


Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Suena terrible, horrorizante y hasta de mal gusto y falta de respeto al hacernos esta pregunta. Pero con tristeza en nuestro mundo actual encontramos a seres talentosos que con sus teorías peligrosas quieren demostrar erróneamente que Dios no existe.

El científico y matemático británico Stephen Hawking y el físico norteamericano Leonardo Mlodinow en su reciente libro: “The Grand Desing” (El Gran Diseño), concluyen que Dios no creo el universo.

Abandonan así la idea sobre que no son compatibles la existencia de un Dios Creador y la explicación científica del porque del universo.

Hawking y Mlodinow afirman que el “Bing Bang”, esa gran explosión que dio origen al universo, fue producto de las leyes de la física, no de la voluntad suprema del Dios Creador, Principio y Fin de todas las cosas, de las que habla la Biblia.

¡De ninguna manera Dios ha muerto! Todo lo contrario este más vivo y jamás morirá. Es posible que desde el punto de vista racional la existencia de Dios es imposible de probar pues siempre para llegar a El por la vía del raciocinio, se produce lo que en filosofía se denomina un salto metafísico, igualmente de la necesidad de trascendencia del ser humano, la existencia de Dios, o de un concepto, ente, fuerza o idea que lo reemplace, es una necesidad de la mayoría de las personas.



Por esa razón no es extraño que muchos ateos o incrédulos cuando se hayan al borde de la muerte, o ellos o sus familiares afrontan una enfermedad grave o una decisión de peligro, acaben rezando un Padre Nuestro o un Ave María. Y tampoco sorprende que cuando fallece alguien muy querido terminen encomendando su alma a Dios y ofreciendo misas por su eterno descanso.

Es que es muy difícil aceptar la muerte y ausencia de nuestros seres queridos y que al final seamos apenas polvo y en polvo acabemos convertidos. Cada vez que halla un hallazgo arqueológico, un descubrimiento científico y avancemos en el espacio nos daremos cuenta de que la existencia de Dios es verídica y que el dueño y creador de nuestra existencia.

Según San Anselmo, “Dios existe y se puede sentir su presencia cada segundo, pero es necesario atreverse a descubrirlo”.

miércoles, octubre 27, 2010

Dulces dulces goles y goles dulces para el cielo.




Aunque yo personalmente no este de acuerdo con la fiesta de Halloween eso no quiere decir que la ignore, o la condene, pues todo lo contrario es una gran oportunidad para educar a nuestra comunidad sobre esta fiesta pagana.

Los Antiguos Celtas creían que la línea que une a este mundo con el otro mundo se estrechaba con la llegada de Samhain (fin del verano), permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y mascaras se debe a la necesidad de auyentar a los espíritus malignos.

En los Estados Unidos y en Canada se le da mucha importancia a esta celebración e igualmente nuestros países Hispanoamericanos, aunque lo celebraban de una forma mas cuidadosa, tiene sus propias festividades y tradiciones ese mismo día aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.

Seria más importante que educáramos a las futuras generaciones sobre los valores religiosos y civiles. Convirtamos esta fiesta en un motivo más constructivo y menos supersticioso. Con todo el respeto le pido a los padres de familia de que en vez de crear una cultura de horror, de espiritismo, de culto a las imágenes de superstición cuando estamos viviendo una cultura de violencia, de falta de moral, de guerras, de envidias y de insolidaridad fraternal.

Luchemos más bien por edificar y construir una cultura de oración, de vivir el evangelio del amor de la hermandad, del respeto a los derechos humanos de enseñar a los niños y a los jóvenes el amor a Dios, la concientización de ayudar, a los ancianos, a los huérfanos y a los desamparados.

Cada vez que vayas a comprar un disfraz piensa en cuantos niños y ancianos enfermos pudieras ayudar con sus medicinas y a apaciguar el hambre. Démosle otro sentido a Halloween y así meteremos muchos goles y goles dulces para llegar al cielo.

La Iglesia Católica no es un club privado

Por el Rev. José Eugenio Hoyos

Toda persona bautizada en la fe católica entiende dentro de su formación personal que desde ese momento comienza a pertenecer a la gran familia universal llamada: Iglesia Católica.

Lo digo bien claro familia, no a un club privado. La Iglesia verdaderamente es un organismo vivo donde la cabeza es un Cristo vivo y resucitado del que somos miembros, del mismo modo que manos, pies, brazos y piernas, son miembros de un cuerpo. Como católicos comprometidos no somos una asociación libre de persona que piensan del mismo modo. El bautismo nos ha unido los unos a los otros de una forma intima y profunda.

En la Iglesia Católica estamos unidos los unos con los otros y con Cristo en el corazón, mente y alma. En realidad la Iglesia no es un club porque pertenecer a ella es participar en una comunidad de fe, cuyos miembros se han comprometido en cada aspecto, no tan solo un segmento, de sus vida a Jesús.

Ser Iglesia es ser sabios administradores, es decir, compartir nuestro tiempo, talentos y frutos con la comunidad de fe y mas allá.

Algunos parroquianos han convertido algunos ministerios pastoral y evangelización en un club privado. Lo encontramos tristemente en los Cursillos de Cristiandad, la Renovación Carismática, el Camino Neocatecumenal, la Legión de María, Ministerios Juan XXIII, Emaus etc. Perdemos el rumbo espiritual hasta llevar a las ovejas que están a nuestro cuidado al abismo. Los malos dirigentes hasta hablan de independizarse de la Iglesia, de la Diócesis, del Vaticano, porque la jerarquía estorba y no podemos hacer lo que nos da la gana.


Los católicos con una espiritualidad débil y no siguiendo el mandato evangélico de Cristo hasta con sus actitudes no muy cristianos quieran dividir al pueblo de Dios declarándose ellos mismos como de corriente liberal o conservadora dentro de la Iglesia.

Hay algunas hasta que quisieran que el Papa no se elija por medio del voto del colegio cardenalicio, sino por medo del voto popular como a cualquier presidente.

En conclusión la idea de iglesia es como si fuéramos parte de un club privado y no de la Iglesia fundada por Cristo. Para ser un buen católico hay que conocer las bases, historias, los dogmas y no perder la identidad católica y apostólica.

lunes, octubre 25, 2010

Seamos como Pachito de Asis para cambiar nuestras vidas.

Cuando leo en los diarios de que el Papa Benedicto XVI esta beatificando y llevando a la luz publica de los altares a hombres y mujeres para la santificación le doy gracias a Dios por la Iglesia Católica.

Que bendición para nuestra fe, de saber que hay hombres y mujeres que han dejado un gran legado y valiosas enseñanzas para nuestro crecimiento espiritual. Hoy en día es difícil decir que tenemos un solo Santo favorito, pues la realidad es otra, son muchos para escoger y para seguir.

Pero hoy quiero hacerle homenaje a uno de mis Santos predilectos desde mi infancia; “San Francisco de Asís”. Seguir las huellas de Jesús fue la gran obsesión de “San Pachito” o “Paquito milagroso” como un cariño y respeto le dicen algunos. Su anhelo, poner las pisadas allí donde las puso Cristo. Eso lo condujo a una forma especial de vida, la manera de vivir al estilo del Evangelio. No se equivocaba: creía que poniendo sus pies en las huellas de Jesús, siguiendo su rastro, andando sus mismos senderos, lograría ser como Él, vivir como Él, amar como Él.

Por eso en sus escrituras encontramos frases que le dice Francisco. “Compórtate, con la bendición de Dios y mi obediencia, como mejor te parezca que agradas al Señor Dios y sigues sus huellas y pobreza”. Es decir, seguir las huellas y pobreza de Jesús es el criterio que discierne la vida del hermano menor.

En la oración con la que concluye su carta a la orden, pide San Francisco que, “iluminados interiormente y encendidos en el fuego del espíritu santo, podamos seguir las huellas de tu amado hijo Jesucristo”.

Para seguir las huellas hay que tener luz dentro, claro el espacio interior y también es precioso nacer del Espíritu, llevar una existencia nueva. Quien se atreve a seguir a Jesús no puede esperar un futuro y una suerte distinta a la de su señor.

Esto solo es posible cuando el servidor asume el seguimiento incondicionalmente (Mt 10, 24). El mundo necesita hombres de valor que le metan ganas para seguir a Cristo y con actitud positiva cambiar al mundo para mejorarlo.