miércoles, abril 23, 2014

Las llagas de Cristo siguen Sanando.

Por Fidel Hurtado-Zapata.

Hace poco la señora Romelia Sánchez de origen salvadoreño y residente del condado de Arlington en Virginia y paciente de cáncer en los riñones y con metástasis en los pulmones visitó la oficina del Padre José Eugenio Hoyos.
El motivo de esta visita oficial era pedir ayuda; NO económica sino ayuda Espiritual ya que el cáncer poco a poco la ha ido consumiendo y su cuerpo se ha deteriorado poco a poco.

Pero no todo es negativo, Romelia es el ejemplo heroico de mujer valerosa que se debate entre la enfermedad de cáncer y el ser indocumentada y sin seguro médico.
Pero Dios nunca abandona a las personas  que a pesar de las dificultades no pierden la Fe ni la perseverancia en la Oración.


La buena noticia es que el medico la mando a hacerse unos exámenes porque tenía invadido los pulmones de agua y sangre y después de asistir a una Misa de Sanación los médicos encontraron sus pulmones limpios.
Ella ha pedido que se unan en Oración pues tiene confianza que Dios la va a sanar.

El Padre Hoyos ha orado por ella; él ha realizado con la fuerza del Espíritu Santo la liberación de células cancerosas y pide a los grupos de oración carismáticos se unan en oración “Sin embargo, eran nuestras dolencias las que ÉL llevaba, eran nuestros dolores los que pesaban y nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado, humillado. Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados. El soporto el castigo que nos trae la paz y pos sus llagas hemos sido Sanados”. (Isaías 53: 4-5).

Hispanos Católicos testigos de la Resurrección de Cristo.

Por Rev. José Eugenio Hoyos.


La comunidad hispana de la Diócesis de Arlington aprovecho con mucha devoción, FE y en Oración los diferentes acontecimientos de la semana mayor de la Iglesia más conocida como “Semana Santa”.
Nuestros feligreses asistieron en multitudes a las diferentes parroquias donde participaron de las Procesiones, Viacrucis en vivo, el lavatorio de los pies, la vigilia pascual y sobre todo en la misa de resurrección.

Para nuestra comunidad hispana es de gran importancia y una gran tradición asistir en familia a la gran fiesta de pascua.
Las Iglesias se vieron abarrotadas de fieles donde pudieron testificar la resurrección en vivo de nuestro señor Jesucristo.

La  tumba que Maria Magdalena encontró vacía, ahora es removida en Oración y alegría pues cristo ha entrado en nuestros hogares a llenarnos de esperanza y a darnos un motivo más de seguir viviendo y orando.
Este no fue un domingo más, pues nuestros niños fueron grandes protagonistas al participar en cada evento y recibir nuestra herencia Católica como legado de FE.

¿Seguimos los católicos siendo testigos del amor de Cristo? En muchas parroquias en el área metropolitana  se está desarrollando con mucha fuerza “La nueva Evangelización” con las representaciones Bíblicas se está atrayendo a niños y jóvenes a vivir y a entender más el santo Evangelio.
El documento de Aparecida editado por los Obispos de Latino América nos invita a vivir el Evangelio y ponerlo en acción es un llamado a todo Católico a resucitar y a vivir la palabra de Dios con entusiasmo.
Por ejemplo en la Parroquia de san James en Falls Church los niños jugaron un papel  protagonista y fundamental en la representación del Viacrucis y en la ceremonia de la Resurrección.

 
 
La Iglesia de San Antonio de Padua se lució de igual manera de al tener a un Cristo Resucitado con una comunidad vibrante y un gran ejemplo de FE.
Hoy tenemos que preguntarnos ¿Es mi vida testimonio de resurrección? ¿Estoy ayudando a evangelizar en mi familia y en mi parroquia? ¿Estamos dando testimonio de resurrección? Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor (20, 28-29)

lunes, abril 21, 2014

Gozo Pascual Carismático con el Padre José Eugenio Hoyos.

Por Fidel Hurtado-Zapata.


A pasos agigantados sigue creciendo nuestra población Católica en todo el territorio Estadounidense y en especial en el estado de Virginia.
Antes de la celebración de Pascua se vivieron en el área metropolitana  de Washington, varios acontecimientos que atrajeron multitud de creyentes, a los viacrucis en vivo, lavatorio de pies y sobre todo el gran domingo de Resurrección.

En el área metropolitana de Washington, las familias hispanas tuvieron varios motivos para celebrar y dar gracias a Dios por la vida, la Iglesia y por la paz.
El Padre Jose Eugenio Hoyos asesor de la Renovación Carismática de Arlington dijo a los miles de asistentes a la Iglesia de San James en la Misa de pascua:

“Hoy nuestra Iglesia inmigrante celebra con gozo la resurrección de Cristo, nos invita a continuar en Oración y no perder la esperanza, al resucitar Jesús es una invitación personal a levantarnos y animarnos en la Fe.


Esta resurrección guiada por el espíritu Santo es una invitación a vivir de nuevo la efusión del Espíritu Santo. Es tiempo de ser solidarios de amar a nuestra Iglesia  y de participar en la nueva evangelización”.
La resurrección de Cristo no es el fin de una preparación, sino el inicio de un proceso de cambio, de conversión y de vida nueva. Es una experiencia que nos trae alegría, amor y mucha esperanza agrego el Padre hoyos. La efusión del espíritu Santo nos lleva a reconocer a un Cristo vivo, resucitado y que es nuestro salvador y Sanador. Cristo es el centro de nuestra vida y solo él nos trae la promesa prometida para celebrar la gran pascua.

Recuerda que tenemos un Cristo vivo y que  “Jesús  que sigue Sanando”

jueves, abril 17, 2014

"Ayudemos al necesitado sin miedos"

ANDREA ACOSTA
El Pregonero




Hay que dejar a un lado la ceguera, las críticas y el miedo para salir a evangelizar y ayudar al necesitado, dijo el padre Eugenio Hoyos a los participantes de la reciente conferencia sobre el ministerio social y asuntos provida, auspiciada por la Arquidiócesis de Washington.

Haciendo eco de la pala-bra de Jesucristo y de los mensajes del Santo Padre, Hoyos subrayó que ‘hay que poner nuestra fe en marcha y nuestra oración en acción’.

“Hay mucha ceguera en las parroquias y a veces te-nemos miedo de hacer obras –si el obispo no da la aprobación–, pero si vamos a hacer cosas positivas hay que dejar el miedo y participar en la acción social”, dijo el director del Apostolado Hispano de la Diócesis de Arlington, Virginia. 

Considera que todos somos miembros del ministerio de bienvenida en las parroquias, por eso, tenemos que saludar, darle la bienvenida a todos y seguir colaborando, haciendo caso omiso de las críticas. No podemos seguir caminando -dice- sin ayudar al hermano inmigrante.

El padre Hoyos, conferencista internacional y autor de tres libros de sanación, sostiene que los católicos tenemos que entrar en acción como hijos de Dios y seguidores de Cristo. 

“Es indispensable expresar el amor del Evangelio por medio de nuestras obras para ser auténticos discípulos de Jesús”, dijo quien considera que ‘la fe sin obras está muerta y los católicos sin acción están muertos’, anotó.

El sacerdote elogió el desempeño del papa Francisco e instó a imitarle en cuanto al acercamiento al prójimo: “Tenemos que tener esa actitud del Papa en nuestras parroquias y participar en servicios de beneficencia. Ofrézcanse como volunta-rios, tenemos que rescatar las obras de misericordia”.

Durante su ponencia en la escuela católica DeMatha de Hyattsville, Maryland, Hoyos insistió en la importancia de fortalecer el ministerio social en las parroquias que incluya las dimensiones social, litúrgica y de anunciar con gozo a Dios.

“Ninguna iglesia puede quedarse sin pastoral social. Si queremos que nuestra Iglesia crezca, tenemos que multiplicar la caridad”, anotó.

Un ministerio parroquial social puede abarcar: visitas a los enfermos y asistencia para que califiquen para los programas, ayuda al que no tiene qué comer, darle posada al peregrino, proveer ropa al pobre, visitar a los encarcelados, entre otros.

Llamó a los presentes a ser parte de la autenticidad del Evangelio en las parroquias. No importa si no te-nemos dinero -dice- porque necesitamos lo más poderoso: las ganas.

viernes, abril 11, 2014

Los Carismáticos Profetas de la nueva Evangelización.

Por Rev. José Eugenio Hoyos.

La Renovación Católica Carismática en conjunto con  otros grupos Carismáticos de la Iglesia está jugando un papel importante dentro de la nueva Evangelización.
Su catequesis bien estructurada y acompañada de la Oración y el gozo en las alabanzas está atrayendo a millones de personas a vivir una verdadera conversión en la Iglesia Católica.

Ya son incontables los testimonios que día a día estamos escuchando de personas de otras creencias, religiones o ateos que han vuelto a tener un encuentro personal con Cristo vivo.
La catequesis solida salida de la fuente del Evangelio, la asidua participación en los Sacramentos, la Oración, puesta en acción a través de las obras de caridad. La alegría de pertenecer a una familia eclesial que irradia entusiasmo e invita a vivir la Fe y hace que la Renovación Carismática Católica sea un excelente lugar para desarrollar una efectiva Evangelización.

 

El método carismático utilizado es un testimonio eficaz de la manera como se entiende y se vive auténticamente nuestra Fe Católica.
En la transmisión de la fe, la fidelidad de Dios y el entusiasmo de anunciar la buena nueva está atrayendo a millones de personas a abrazar con entusiasmo la cruz.

Cuando se anuncia el Evangelio de forma pública o colectiva será siempre indispensable la relación de persona a persona a ejemplo de Jesús y de los Apóstoles. De este modo la conciencia personal se implica más fácilmente; el don de la Fe, como es propio de la acción del Espíritu Santo y la Evangelización se hace más efectiva.
Cada carismático se convierte en un verdadero profeta  para este nuevo siglo.

La tarea de un profeta Carismático no va a ser fácil, pues como todo profeta va a ser rechazado, incomprendido e ignorado, pero no ante los ojos de Dios.
Todos los bautizados estamos llamados a ser nuevos profetas en la nueva evangelización.

lunes, abril 07, 2014

Tu Ora que de la Sanación se encarga Cristo.

Por Rev. José Eugenio Hoyos.


La oración tiene un poder sanador y liberador. En las sagradas Escrituras se nos habla repetidamente sobre la perseverancia en la Oración.
Definitivamente nuestra armadura Espiritual consiste en cubrirnos de mucha Oración y de intercesión profunda en nuestras plegarias y peticiones.

Hebreos 4:16 “Acerquemos, pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar la gracia para el oportuno socorro” nuestra Fe, nuestras obras de misericordia, nuestras alabanzas en la comunidad son factores importantes para obtener resultados que esperamos 1 de Juan 5: 14-15 nos dice: “y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que las peticiones que le hayamos hecho”.
¿Hay entre ustedes alguien que este afligido? Que Ore a Dios.

¿Alguno de ustedes está de buen humor? Que cante alabanzas.
¿Hay entre ustedes algún enfermo? Que se llame a los ancianos de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del señor (Santiago 5, 13-15).



Un niño de unos 9 años un domingo recuerda a su papa que hay que ir a misa; Hoy no vamos dice el padre, yo tengo otras cosas que hacer. Pero papa insiste el niño, es que tenemos obligación de ir, lo manda el tercer mandamiento de la ley de Dios.
No te preocupes eso no tiene importancia. Ya iras otro día. El pequeño se calla, pero al poco rato interviene de nuevo: Oye papa, si el tercer mandamiento no tiene importancia, el cuarto aún debe importar menos.

Dios nos dio los mandamientos como una gran arma de Oración poderosa, un gran signo de su amor.
No conviene confundir fácil o agradable con bueno. Ni tampoco chistoso con malo. Normalmente las cosas buenas cuestan.

No le impidamos a nadie que asista a la Iglesia, que participe en un evento espiritual, retiro o grupo de Oración. Todos estamos llamados a alimentarnos de la Oración es lo único que nos sostiene.
Si queremos que Jesús siga sanando hay que seguir Orando.

jueves, abril 03, 2014

La caspiroleta sanadora del Espíritu Santo.

Por Rev. Jose Eugenio Hoyos.


 Hola mis amigos hoy quiero compartir con ustedes una bebida que contiene grandes refuerzos de sanación llamada “CASPIROLETA” o  “CASPIRULETA” no es una palabra o bebida inventada por el padre Hoyos, sino que es una bebida estimulante que existe en Colombia, Perú, Venezuela y en otros países latinoamericanos.
La caspiroleta es una bebida compuesta de leche caliente, huevos, canela, azúcar, panela (en Venezuela papelón) y se utiliza generalmente como complemento alimenticio para niños débiles o enfermos.

En algunos lugares se le conoce como la bebida “candil” pues cuando una persona se encuentra débil, delicada, deprimida, sin fuerzas este “candil” o “caspiroleta” viene a encender el sistema inmunológico y la persona comienza a recuperarse milagrosamente.
Para nuestra FE popular la podemos comparar con la misma fuerza del Espíritu Santo. Es la caspiroleta que al invocar el espíritu Santo; nuestro organismo reacciona. La comparo al Espíritu Santo pues cuando nos embriagamos de su fuerza hay una gran transformación en nuestras vidas y un cambio definitivo en nuestra salud.


 El espíritu Santo fue  enviado desde lo alto en este gran pentecostés para sacar de nuestras vidas todo miedo, temor y darnos fortaleza en la necesidad y enfermedad.
Lógico que  una caspiroleta para que funcione tiene que ir acompañada de la invocación del Espíritu Santo, luego ofrecida con Fe, servida con mucha Oración “Todo cuanto pidáis en la Oración, creed que ya lo habéis recibido” (Marcos 11,24).

La caspiroleta es un antioxidante espiritual con poderes sanadores que fortalecen el organismo desgastado.
 La salud es una poderosa bendición que muchas personas hoy en día no aprecian ni cuidan. “El corazón constituye buen remedio; más el Espíritu triste seca los huesos” (proverbios 17,22).
“Si, pues  coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31)
Si quieres realmente estar sano y fuerte, fortalécete cada día con la caspiroleta del Espíritu Santo.