jueves, septiembre 03, 2015

La Sanación Intergeneracional si es posible

P. José Eugenio Hoyos


En algunos congresos o eventos carismáticos o en jornadas de Evangelización se me acerca mucha gente a preguntarme si de verdad es posible romper y liberar ataduras de antepasados o de tiempo generacional. Y si es una buena pregunta ya que la mayoría de los seres humanos no sabemos el pasado de nuestros ancestros, ni conocemos sus sufrimientos y traumas. Cuando hay oración de sanación a través de una Adoración Eucarística el creyente debe pedir sanación y sellamiento del Espíritu Santo interrelacionar.


De verdad que la sanación y liberación del Espíritu conlleva directamente a una armonía entre el espíritu, la mente y la carne, en donde claramente debe manifestarse la salud integral. Desafortunadamente nuestra sociedad y mucho menos nuestros gobiernos invierten poco a la salud mental. Somos una sociedad estresada, deprimida y solitaria. Es por eso que ya encontramos desde años jóvenes y adultos comportamientos violentos, crimines a temprana edad, porque existen sentimientos de culpa, rencores, resentimientos, obsesiones compulsivas de todo índole, estados depresivos, situaciones repetitivas que pasan de abuelos a padres y de padres a hijos, como cadenas de suicidios, violaciones, agresiones intrafamiliares, manías, muertes violentas, esquizofrenia, malformaciones congénitas, y una lista interminable de enfermedades que afectan al ser humano.


Es por eso que la fuerza sanadora y liberadores del Espíritu Santo acompañada de una fuerte oración y alabanzas son la mejor medicina divina para romper y sanar los efectos intergeneracionales. 

miércoles, septiembre 02, 2015

Espíritu Santo sopla los cuatro clavos ardiendo de Cristo

Por Padre Jose Eugenio Hoyos


En la Renovación Carismática corriente de gracias en la Iglesia Católica es de suma importancia que parte de la espiritualidad carismática se de una formación seria sobre el significado de la cruz, pues es necesario entender el símbolo no solo de la cruz sino lo que el cuerpo de Jesus nos brinda en nuestra salvación, liberación y sanación.

Cada herida, llaga, sangre, agua, y gestos de la cara de Cristo tienen un significado impresionante. No podemos olvidar ni ignorar que del costado de Cristo brota el Espíritu Santo para darle fuerza a la Iglesia “VENI CREATOR SPIRITUS (Ven Espiritu Creador)”.


La humanidad no puede olvidar que fueron 4 clavos los verdugos que crucificaron a Jesús para colgarlo en la cruz. Fue el sello infame que puso punto final a la agonía del Mesías: Cristo Jesus! De sus manos y pies brotaba la Sangre y el agua que purificaría y liberaría toda la inmundicia humana, devolviéndole al pecador la dignidad y la esperanza. Eran cuatro poderoso clavos los que con rudeza rompieron y desgarraron las manos del Maestro, que para bendecir estaban abiertas y para condenar se había martillado y cerrado.

Otro de los grandes símbolos que contienen gran fuerza de sanación es la corona de espinas que es una de las humillaciones que sufrió Cristo (Mateo 27, 29-29). Los clavos produjeron gran dolor pero también sacaron la frialdad y crueldad de la humanidad de aquel entones trayendo más seguidores a los pies de Jesus.


No fueron los clavos lo que le detuvieron en la cruz, sino la voluntad del Padre que le detuvo en la cruz (Hebreos 12, 2). 

martes, septiembre 01, 2015

Padre José Eugenio Hoyos en Costa Rica sanando heridas

Por Karla Alemán


El Padre José Eugenio Hoyos, asesor de la Renovación Carismática en la Diócesis de Arlington, Virginia fue el invitado central a la gran Misión Diocesana y Parroquial de San Agustin de Hipona en San José, Costa Rica.
Miles de personas se dieron cita a esta gran misión participando en los cinco días donde el público pudo experimentar el poder sanador y liberador de Cristo Jesus.


El Padre Hoyos hizo énfasis en que toda sanación y en toda Eucaristía actúa directamente Dios. Las heridas no sanadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Superar las ofensas, es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza enferman a las personas. Los resentimientos y el rencor hacen que las heridas sean más profundas y dolorosas.

El acto de perdonar es el gran comienzo de sanación y de liberación de heridas del pasado. Con una fuerte oración y acompañados de alabanza se descubren las llagas que pueden ser sanadas y liberadas con la Sangre de Cristo. Perdonar significa renunciar a las venganzas y al odio. Perdonar exige tener un corazón misericordioso y generoso. Significa ir más allá de la justicia. Necesitamos el perdón, porque todos hacemos daño a los demás, aunque algunas veces quizá no nos demos cuenta.




Necesitamos del perdón para deshacer los nudos del pasado y comenzar de nuevo. Cada cristiano debe mirar a la cruz como un gran signo de perdón, pues fue allí que cuando broto la Sangre de Cristo en las llagas nació la sanación y liberación.