viernes, agosto 05, 2011

Chaolin pimpin..hasta la vista amor..




Tanto en la amistad, en el amor y en la relación de parejas, y dentro del matrimonio hay discordias, mal entendidos, resentimientos, maltratos, desconfianza, celos, traiciones y la lista continúa cuando debería ser lo contrario, una buena relación acompañada de grandes dosis de amor debe distinguirse por la buena comunicación, el saber escuchar y comprender, el perdón, la paciencia, la tolerancia, los buenos detalles, palabras amorosas y apoyo constante.
Lo ideal sería que todas las parejas del mundo le entregaran a Dios su amistad, sus sentimientos y que a través de la oración fuera Cristo quien guiara esa relación y no los impulsos negativos. En algunas relaciones parece que las discordias y las peleas no terminarán nunca; se convierten en el pan de cada día. Es una mala actividad que dentro de la pareja siempre hay una que quiere tener la razón, la última palabra o tratar de convencer al otro de que su idea es la mejor y la de su pareja no tiene razón.
A veces, las parejas o los amigos se arrepienten de las cosas que dijeron o hicieron en un disgusto o en una arrebato o una rabieta, pero la agresión ya está hecha y lo mejor es perdonarse, empezar un buen diálogo y tratar de olvidar, y no guardar resentimientos que más tarde ocasionan graves heridas a las personas.
Tendrás una profunda amistad y un matrimonio sólido si dejas que el amor te mueva, crees en ti y en tu pareja y no estas pendiente de cómo te ven o te juzgan. Cultívate espiritualmente, trae un nuevo oxígeno a tu vida y regala una energía positiva. Con Dios en tu interior sigues la voz de tu corazón, no te enreda en peleas inútiles y enfrentas los desafíos con esperanza. El amor es tu aliado para salir avante y te impulsa a no sacrificar tus sueños para complacer a otros.
Un día un amigo muy experimentado en el amor me dijo: “cuando los pies no quieren llevarnos más, se camina con el corazón. La montaña de la vida que hay que subir está dentro de uno y solo triunfan los que son dueños de sus emociones. Las claves son: mucha humildad, Amor, abrazos, detalles, palabras animosas y sobre todo, una pasión arrolladora y una paciencia sin límites. Si tu prácticas y recuerdas esta reflexión la persona que amas no te dirá: “Chaolin Pimpín”.

jueves, agosto 04, 2011

Ahora es tiempo de remendar las alas rotas..



El otro día hablaba con un gran amigo donde me contaba que tenía un Tío hermano de su papá que había trabajado muy duro en la vida por varios años, se había venido a New York a trabajar en restaurantes y con gran sacrificio trataba de vivir “el sueño Americano” pero que después de comenzar a vivir los estragos de la persecución de inmigración en los Estados Unidos y de haber ahorrado alguno dinero decidió regresar a su tierra natal; Colombia.
Cargado de granes sueños y propósitos fue recibido con alegría por su familia y amigos, todo era una fiesta y buenas intenciones. Pero al ir pasando el tiempo nada que ponía en práctica a trabajar sus sueños, pues había caído en el alcohol, las fiestas, las cantinas y los mal llamados “amigos” que cuando huelen dinero no dejan progresar todo lo contrario con los vicios lo que hacen es romper las alas para apagar el vuelo de los que quieren avanzar y subir a lo alto.
Desafortunadamente esta historia se repite con mucho de nuestros hermanos inmigrantes que por falte de disciplina, de no tener metas trazadas y firmes y por falta de voluntad propia se dejan llevar del enemigo número uno la soledad, como el alcohol y los vicios que rompen cualquier ala del que quiere salir adelante y progresar.
Por eso si en este momento te sientes con las alas rotas y el ánimo deshecho, cálmate, relájate, aléjate de esos malos amigos, pegate de las manos de Dios sumérgete en la oración y busca en tu interior. Piensa en tantas situaciones que has superado y confía en Dios aunque la tormenta arrecie y tu barca sea frágil.
Recuerda que todo pasa y que mañana lo de ahora será un sueño como el del preso que ya está libre. En la prisión se resbalaba a veces por el precipicio del desespero y hoy le canta a la vida y a la libertad. Eres un Espíritu de paso por la tierra, creciendo en el amor y el aprendizaje incluye pruebas exigentes a punta de esfuerzos de oración y fortaleza remienda tus alas, tienes derecho a volar alto. Tu puedes ANIMO.

miércoles, agosto 03, 2011

Echemosle AZÚCAR a lo que decimos...




En mi experiencia personal y en el contacto diario que tengo con las personas en los diferentes grupos sociales, encuentro una apremiante necesidad en tener cuidado cuando hablamos en público, o le enviamos un mensaje a alguna persona.
Pues podemos causarle daño, o alimentar falsas esperanzas o comunicar algo que no queríamos decir o no era la intención que teníamos. Saber comunicarnos es un gran regalo de Dios, es un arte, es una cualidad y un gran don.
Tenemos que hacer un gran esfuerzo para aprender a hablar y a escuchar, pensar y organizar las ideas antes de hablar, reflexionemos acerca de esta enseñanza: un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice “Maestro, un amigo estuvo hablando mal de ti”, “espera” lo interrumpe el Maestro, “¿Lo hiciste pasar por las tres rejas, lo que vas a contarme?” “¿Las tres rejas?” preguntó el discípulo, “Si, la primera es la verdad, ¿Estás seguro que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?”, “No, lo oí comentar a unos vecinos” “Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien? “ “No, en realidad no, al contrario….” “¡Ah Vaya! La ultima reja es la necesidad, ¿es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?” “a decir verdad, no”.
Entonces dijo el sabio sonriendo, “si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido”. Ojalá pongamos en práctica esta reflexión, filtremos aquello que decimos, hagamos que nuestras palabras pasen por el colador de las tres rejas antes de decirlas, mejoremos nuestra comunicación con los demás, utilicemos temas y palabras que edifiquen y no dividan, no le dañemos la reputación a los demás con nuestros comentario ponzoñosos, controlemos la lengua, ella no tiene huesos pero puede deshuesar a las personas.
No te olvides echarle miel y azúcar a tus palabras…¡por si algún día tienes que tragártelas! Hoy más que nunca aprende a comunicarte con amor y tus relaciones te darán paz y felicidad.

lunes, agosto 01, 2011

Aprecia y valora lo insignificante.



Participando en varias misiones o eventos en diferentes partes de Centro América como en Honduras, El Salvador o Guatemala he podido constatar y experimentar que cuando uno está predicando en lugares donde la gente es muy sencilla y humilde la respuesta espiritual es mucho más profunda y se siente con más fuerza la presencia de Cristo. Mucha razón tenía Jesús cuando hablaba de los pobres y sencillos en el evangelio.
Por ejemplo en el evangelio de San Mateo 11, 25-30 nos dice: “yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra; porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños “. No podemos olvidar que Nuestro Señor Jesucristo escogió voluntariamente nacer entre los pobres.
Esto no quiere decir de ninguna manera que Dios haya discriminado o condenado a personas ricas o que poseen alguna fortuna. Todo lo contrario la salvación es para todos, pero tiene una cercanía y preferencia para los que carecen de cosas materiales y tienen como gran fortuna su vida espiritual.
Dios ama con predilección a los pobres y pequeños de esta sociedad porque tienen un corazón abierto. La principal riqueza que Dios quiere comunicarnos es su vida de amor, y el amor no se recibe con las manos sino únicamente si se tiene un corazón abierto un alma de niño. Este es una característica típica de los humildes, y por eso Dios los ama, porque no están apegados a muchas cosas materiales, los pobres se sienten vacíos y pueden abrirse al amor de Dios y de los demás.
Es por eso que debemos entender que la felicidad está en el cotidiano vivir, en las cosas aparentemente insignificantes que pocos aprecian, en lo más simple. La felicidad es ver el cielo en el suelo a pesar de los sinsabores, las penalidades y la imperfección. Nace de la aceptación serena y el perdón generoso, de desapego y de una constante comunión con Dios.
Valorarte con humildad y pon en práctica este buen principio: Que nadie pase a mi lado sin que se sienta valorado. “No intentes coger las estrellas y haz el trabajo sencillo y común de la vida tal como viene. A veces embrujados por lo material, olvidamos que la vida es simple y que la felicidad esta a la mano no seas arrogante y dejes escapar la verdadera alegría”