lunes, junio 04, 2018

Condiciones para recibir Sanación en Misas Carismáticas


Por José Eugenio Hoyos


Cada Eucaristía tiene poder sanación nadie lo discute la Santa Misa sana y libera.

Pero las Misas por los enfermos, Misas de Sanación o Misas Carismáticas son celebradas con la intención de darle un puesto y tiempo especial a los enfermos necesitados, desahuciados, deprimidos y oprimidos por algún espíritu.

Son la misma Eucaristía donde al final se termina con oración a los enfermos e imposición de manos por un ministerio bien instruido y formado pastoralmente. Jesús en estas misas es el que brinda la sanación solo Jesús sana, salva y libera.

Muchas personas buscan para solucionar sus problemas, utilizan curaciones naturales, modos mágicos o rápidos sin comprometer el corazón y la vida con Dios.

Estos en el fondo, no quieren convertirse, ya que esto implicaría un cambio de vida, luchar contra el pecado, huir de los vicios y de lo que me invita a pecar (Espíritu del mundo y la concupiscencia).

Necesitamos querer sanarnos, salir de nuestro encierro y buscar al Señor con firmeza y decisión. El primer obstáculo para recibir sanación es no querer convertirse o sanarse.


El segundo obstáculo: es creer que no necesito nada de Dios ni de otros: hay muchos que creen no necesitar de Dios y menos sanarse. Es la soberbia que puede enceguecer nuestra mente y endurecer el corazón.

Nos mentimos a nosotros mismos cuando creemos que no necesitamos sanación.

Tercer obstáculo: creer que no tengo solución: es un actitud de derrotismo donde el pesimismo esta al orden del día. Hay perdida de esperanza, cansancio de vivir, de luchar y de sufrir.

Cuarto obstáculo: no haber decidido hacer la voluntad de Dios: nuestra tibieza o mediocridad van impidiendo que nos decidamos de una vez por todas a seguir y entregarnos por completo a Cristo y a su Iglesia.

La inconstancia en la oración o la participación en los Sacramentos debilita mas al enfermo (Insisto en participar en grupos de oración Carismáticos).

Quinto obstáculo: estar aturdidos, perdidos y saturados. Muchos Católicos nada les llena, piensan que lo tienen todo, nada calma esa sed de amor infinito, nada nos salva, nada hace bien fuera del amor de Dios.