viernes, marzo 23, 2012

A Cristo le gusta vernos en acción evangelizadora
Por el Rev. José Eugenio Hoyos.


Definitivamente la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarnos no solamente en cuanto a lo personal sino para que evaluemos cual es nuestro trabajo pastoral en la Iglesia. Preguntarnos si nuestros métodos de oración y participación están siendo efectivos, etc. Como seres humanos siempre queremos realizar algo bueno y positivo para ayudar a los demás.

Somos seres creados por Dios con grandes talentos y dones para ejercer la creatividad en el llamado de atraer más almas para Cristo. Lo llamativo de esta situación es que como seres humanos, con un grado elevado de sensibilidad, gobernado en lo más profundo por el corazón que por tu razón, reconoces y aceptas que el ganar, en el sentido egoísta, no es lo más importante y quizás sientes el deseo de actuar con desprendimiento, guiado por el poder de la oración y por este tiempo litúrgico de Cuaresma.

Empujado por la voz de Dios y por el amor, sin embargo, te sientes en medio de una batalla interna, pues por otra parte experimentas tu individualidad, tu necesidad de fortalecer tu carrera en esta vida o en la vida que te ofrece Dios que es eterna. ¿Qué quiero: ganar yo, o ayudar a ganar a otros? Que me da mayor felicidad: ¿un triunfo personal o un triunfo en la  comunidad? Esa es la postura netamente humana que sin dudas da al traste con una decisión plena, pues recordando las palabras de San Pablo con respecto al nacimiento de Jesús: Jesús, siendo inmensamente rico en el cielo, se hizo totalmente pobre en la tierra para salvarnos a todos.

No puedo desconocer ni ignorar las palabras de San Pablo cuando se nos dice: “Ay de mi si no evangelizo”.  Cada tiempo tiene su situación y nos ha tocado vivir este tiempo, y más ahora cuando a los católicos nos toca tomar más acción y darle pasión a la evangelización. El Evangelio nos recuerda e invita a evangelizar y a ganarle la batalla al enemigo: “id por todo el mundo y proclamado El Evangelio” (Marcos 16, 15). Todos estamos llamados a evangelizar. Para convertirnos en evangelizadores eficaces tenemos que conocer y vivir El Evangelio, frecuentar más los sacramentos y buscar un rato más personal con Cristo. Sólo de esta forma podremos ser capaces de amarle y de responder a la tarea evangelizadora.

Dios desde el bautismo nos llama a trabajar en su viña, está esperando a que tomemos la iniciativa, nos ha llamado por nuestros nombres.

El Papa Benedicto XVI, en un encuentro con los jóvenes universitarios en el 2010 expresaba un deseo: “Ojala crezca en cada uno de nosotros el deseo de tratar personalmente a Jesucristo, para dar testimonio de El con alegría en todos los ambientes”. Eso es la alegría de ser cristianos. Alegría que viene de ese encuentro personal con El, y que nos facilitara esa labor evangelizadora que han encomendado. Todos somos necesarios e importantes en la evangelización.
Dios tiene una alabanza escrita para tu vida.
Por Rev. Padre José E. Hoyos/

A menudo vamos manejando, a la oficina o a nuestro propio hogar y estamos con la radio encendida oyendo canciones del mundo que de alguna manera nos traen grandes recuerdos, nos llena de nostalgia, de ilusiones o nos transporta a otro estado anímico.
Quién no recuerda temas como “Alfonsina y el mar” de Mercedes Sosa, “Mi viejo” de Piero, “Qué será?” de José Feliciano, “Ojalá que llueva café” de Juan Luis Guerra, “Solo le pido a Dios” de León Greco, “Y volveré” de Los Ángeles negros, “La Bamba” de Los Lobos, “Esta tarde vi llover” de Armando Manzanero, “Amor Eterno” de Juan Gabriel, “Realmente no estoy tan solo” de Ricardo Arjona entre millones más de canciones.
Pero si profundizamos y reflexionamos más espiritualmente nos daremos cuenta de que hay otro tipo de melodías y canciones que tienen un mayor impacto, mejor mensaje y sobre todo el poder de acercarnos a Dios.
Dios definitivamente tiene grandes y maravillosas alabanzas escritas para nuestras vidas.
Cuando sentimos que ya no podemos con nuestras cargas, enfermedades, frustraciones o tristezas, allí es precisamente donde los Ángeles de Dios  interpretan sus melodías. Cada canción católica obedece al plan de salvación y de renovación que Dios trae personalmente en nuestras vidas. Como pueblo de Dios, eres y somos creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano (Efesios 2:10). Pero tu vida no producirá una música hermosa a menos que le dejes obrar a través de ti.
Cuando sentimos que Dios nos carga en vez de aliviarnos hay que ponerle música celestial a nuestras penas y  angustias, hemos de evitar las rendijas de desesperación y de las quejas. Casi siempre no entendemos en el momento, más si no perdemos la esperanza, podemos llegar a constatar que las decisiones de Dios son como melodías musicales que siempre comienzan a favor de quienes confían en Él.
Las canciones católicas de alabanza llevan a las personas a olvidarse de las dificultades, de los intereses personales, para centrar su atención en Dios mismo, para alabarlo de todo corazón, para manifestarle su agradecimiento, su admiración por su bondad y misericordia.
El Salmo 103 es un gran ejemplo de lo que debe ser la oración de alabanza. David era un poeta bendecido y maravilloso.
San Pablo nos dice: “Todo me es permitido pero no todo me es provechoso”. Es importante que en este tiempo de Cuaresma escuchemos música que sea católica auténtica y no protestante pues hay una gran diferencia aunque suene muy bonito. Cómo no cantar el “Ave María”, “María de Nazaret”, “Una espiga dorada”, “Alma Misionera”, “Caminaré”, “Junto a ti María”, “Juntos como hermanos”, “Que alegría”. El que canta reza dos veces.

jueves, marzo 22, 2012



EL EVANGELIO DE CRISTO TIENE EL PODER SANADOR
Por Rev. Padre José Eugenio Hoyos.


Recientemente fui invitado a predicar en Bogotá Colombia al congreso de Sanación física e interior y quedé maravillado de la calidad y  diversidad de testimonios de Sanación y sobre todo de curación inmediata que daba como resultado de la palabra de Cristo que salía del Evangelio.
Definitivamente estaría ciego espiritualmente para no darme cuenta de lo grandioso y poderoso de lo que representa el Evangelio en el proceso de la sanación a las personas que tienen Fe.
Cada palabra, cada enseñanza del Evangelio de Cristo es como una transfusión de sangre que se da a cada creyente necesitado de la Sanación de Cristo.
Ni la ciencia, ni la medicina pueden contradecir el Santo Evangelio que es como un gran bisturí curador de enfermedades y sanador de lo imposible.
“Y aconteció en unos de esos días que Jesús estaba enseñando y estaban sentados allí unos Fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén. El poder del señor estaba con él para sanar” (Lucas 5:17).
El poder del Santo Evangelio trae multitud de dosis celestiales abiertas y dispuestas a sanar.  “El poder del Señor estaba con él para sanar”.
El Evangelio de Cristo es un Evangelio dador de vida y de infinidad de gracias Santificantes.
Igualmente el poder que tiene el Evangelio es poder cambiar al hombre y perdonar sus pecados.
El Evangelio nos congrega ante el cuerpo y la sangre y dentro de la Eucaristía hay vida, y vida en abundancia que sana, libera y renueva.
Cuando estamos reunidos en torno al Evangelio para Dios no hay imposibles, y para el hijo de Dios no hay nada difícil.
Cristo es el Evangelio mismo que Sana, que perdona y que redime, que da nueva luz, que consuela, que da vida. Basta con reflexionar en cada milagro que produce el Evangelio, cada vez encontramos y testificamos personas que se han sanado del cáncer del seno, de la próstata, del colon, del estomago, de los huesos, de la migraña, de la depresión  con el poder del Evangelio.
Grandes acontecimientos sanadores están ocurriendo en el mundo entero para demostrar a los incrédulos que Cristo vive y su palabra es de Sanación profunda.

miércoles, marzo 21, 2012

Ángeles y Arcángeles con síndrome de Down.
Por Rev. José E. Hoyos.

Ángeles y Arcángeles con Síndrome de Down
Cada 21 de Marzo el mundo entero dirige su mirada sobre millones de niños,  jóvenes y adultos con Síndrome de Down. Pues con gran entusiasmo les damos en esta fecha un reconocimiento y un lugar en nuestras vidas bien merecido.
Los encontramos por todos los lugares y en todas las familias. Dentro de mi punto de vista espiritual son lo equivalente a los Ángeles y Arcángeles y Querubines con cuerpo humano viviendo en la tierra.
Tener la oportunidad de vivir o conocer un ser tan especial y maravilloso con Síndrome de Down es conocer la extensión del amor de Dios, son criaturas que rebosan de amor, sensibles hasta con el calor, el frío, la lluvia o la tempestad.
Cualquier mala mirada los puede afectar y una sonrisa amable, un abrazo, una caricia los hace sonrojar y sonreír.

Para cualquier familia es una bendición tener un Angelito en el hogar, son la eterna compañía, el apoyo al correr los años en la ancianidad, son la expresión de los actos nobles y heroicos.
Son personitas normales con grandes derechos en la sociedad. No son seres enfermos, ni desechables ni de segunda clase. Ellos también tienen deseos, sueños, proyectos y un gran futuro. Es una lástima que muchas madres cuando se dan cuenta que dentro de su embarazo hay un bebé con Síndrome de Down, lo primero que piensan es en abortarlos.
Y el abortar un bebé con Síndrome de Down es rechazar y negarle la vida a un Ángel divino dado por Dios a madres escogidas con una misión especial.
No podemos eliminar estos hermosos bebés por el hecho de que por falta de conocimiento los consideramos “diferentes” o “anormales”,  cuando el indiferente y anormal es el que no acepta un ser extraordinario como este pedacito de cielo esta estrellita que viene a alumbrar nuestras vidas. Felicidades a todos los Padres de Familia por aceptar y amar estos Ángeles del cielo con Síndrome de Down.  Alguna vez usted ha sentido un abrazo de un niño con Síndrome de Down?.
“Es el mejor abrazo del Mundo”. Bendecidos sean por siempre.

lunes, marzo 19, 2012

Benedicto XVI lleno de Bendiciones para Cuba y México
Por el Rev. José E. Hoyos
De nuevo nuestro Pontífice el Papa Benedicto XVI hará una histórica visita a Cuba y México, dos países con una devoción especial en la Santísima Virgen María. En México, la Virgen De Guadalupe y en La Isla de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad Del Cobre.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Cuba el  Arzobispo Monseñor Dionisio García Ibáñez ha dicho a los medios de comunicación que en esta ocasión se le dará una gran bienvenida al sucesor de Pedro: Benedicto XVI, como máximo jerarca de la Iglesia Católica. Se ha elaborado un gran altar en la plaza de la revolución Antonio Maceo, donde se celebrará este Lunes 26 una gran misa de apertura.
Manifestó igualmente su satisfacción por esta responsabilidad como Obispo Cubano ante la estadía del Santo Padre y opinó que es un reconocimiento al trabajo a través del tiempo y en especial al año jubilar, con motivo de los 400 años del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre, que ojalá, agregó, sea además una celebración festiva y religiosa, un motivo de mejoramiento humano, un sedimiento espiritual que toque al interior de las personas y tenga repercusión en la familias. Dijo también que el Papa viene como Peregrino de la caridad, como tantos otros que diariamente  llegan al cobre, porque ese es el objetivo de su visita, como parte de este año jubilar.
La visita de su Santidad Benedicto XVI ayudará un poco más a que los Cubanos en la isla  continúen promoviendo más la Fe, la libertad de expresión, el respeto a los derechos humanos y que ojalá el país y el gobierno se abran a un futuro desarrollo democrático. Que tanto en Cuba como en México suenen mariachis y tambores. Que un nuevo amanecer dé esperanza y  apertura al mundo. Bienvenido Benedicto a Latino América.