lunes, febrero 27, 2012

Broncéese bien en Cuaresma y más barato


Por el Rev. Jose Eugenio Hoyos



Broncearse es dejar que a través de los rayos del sol y con la ayuda de un bronceador solar su piel adquiera un tono más oscuro o en algunos casos más quemado.

Antes de que comience a planear sus “vacaciones de Semana Santa” o “Parranda Santa” yo le invito más bien a que en esta ocasión usted y su familia tomen conciencia de mas bien ir a visitar y participar de las hermosas ceremonia que la Iglesia le ofrecen. Primero es gratis y no tiene ningún costo. Segundo su alama se llenará de gran paz y tranquilidad. Tercero: saldrá con un bronceado de oro y un tono espiritual envidiable por todos.
Ese bronceado se lo prometo brillará por los rayos divinos del Espíritu Santo que mantendrán no solo un bello color espiritual en su piel, sus ojos y sus músculos sino en lo más importante que usted tienen: su alma. Este bronceador espiritual no le deja manchas en la piel, todo lo contrario le dará una blancura espectacular y a través del poder de la oración su espíritu se llenará de una tonificación envidiable.

Para un bronceado perfecto en esta cuaresma y en la Semana Santa te recomiendo:

1. Desintoxica tu cuerpo no comiendo carne ni grasas por cuarenta días y así tendrás una piel más fuerte y juvenil.

2. Levántate más temprano, arrodíllate y dale gracias a Dios porque amaneciste vivo, puedes continuar en esta vida. Así tú estarás con ánimo todo el día.

3. Sonríe un poco más cuando veas en el espejo antes de afeitarte o maquillarte de que eres un hijo(a) amado de Dios.

4. Si sientes que no puedes mover tus manos por la artritis, reza el Santo Rosario y tendrás manos mucho más agiles y sanas.

5. Para que los rayos del sol no dañen tu piel, pide al Espíritu Santo que con su fuerza y calor te cubran con sus rayos de Pentecostés.

6. Y Para adquirir una piel transparente y sin arrugas frecuente el Sacramento de la Reconciliación y de la Penitencia.

7. Deje atrás las dietas comunes, cada día si es posible o los domingos alimentarse con el pan de vida: La Santa Eucaristía.

8. Y para mantener la figura no se olvide de hacer sus ejercicios y aeróbicos espirituales. En el gimnasio del alma: La Iglesia.

9. Broncéese de verdad pero utilizando el cuerpo y la Sangre de Cristo.

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