miércoles, julio 15, 2015

Carismáticos: Adoradores Eucarísticos


La Renovación Carismática quedaría incompleta en su espiritualidad sino tiene como centro la Adoración Eucarística. En cada evento, congreso de sanación interior o retiro se debe llevar a las ovejas a los pies de Cristo Sacramentado pues allí los creyentes van a experimentar un gran poder sanador y liberador.

En la nueva evangelización y en la promoción de la nueva cultura de Pentecostés es de suma importancia que nos esforcemos en la adoración interior. La adhesión a la adoración Eucarística muchas veces acompañada de la alabanza y el fuego del don de lenguas es poderosa y de grandes bendiciones, es un gran motor espiritual pastoral ya que libera tantas potencialidades de entrega presentes en la persona del carismático y lo compromete profundamente, con una fuerza insospechada al servicio de Dios y  de la comunidad.

Insertado en Cristo en su oración y adoración, como el sarmiento en la vida (Juan 15, 5), el carismático adorar ofrece al Padre el culto de todo su ser (Romanos 12, 1-2), se pone a total disposición de Dios para la salvación de los hombres.

El mejor servicio que todo carismático puede dar es el de ser protagonista de la Nueva Evangelización. Jesús es el único verdadero adorador de Dios. Su adoración es la perfecta adoración del Hijo único de Dios.

La adoración de Dios Padre, el reconocimiento de su santidad, de su señorío absoluto sobre la propia vida y sobre el mundo, ha sido el móvil, la razón propulsora de toda la existencia de Cristo Jesús. 

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