miércoles, enero 27, 2016

La Misericordia de Cristo Sana y Libera

Por José Eugenio Hoyos




Es impresionante poder constatar en cada congreso, evento Católico a nivel internacional la necesidad que tienen las personas en el mundo actual sobre la misericordia de Cristo Jesús.

Hay mucho dolor, nuevas enfermedades nuevas epidemias. El cáncer continúa siendo la prioridad de las investigaciones científicas pues es la causa de la mayor mortandad en los seres humanos.

Ahora en varios países de Sur y Centro América la preocupación por los estragos que están causando el chikungunya y el zika han sido fatales para la salud de la población.

Existen demasiados sufrimientos en nuestra sociedad actual pero la mayoría de nuestra gente reconoce que la medicina efectiva y la única solución tiene nombre: “Jesús”


Un Cristiano no puede ignorar que la misericordia de Cristo no es consecuencia exclusiva de la Resurrección sino del corazón mismo del propio Dios, porque en su vida pública y en su predicación ha hecho visible esa misericordia del Padre, por eso sigue saliendo al encuentro personal de los que tienen necesidad de liberación, salvación y sanación y les dice: “No tienen necesidad de medico los sano, sino a pecadores.” (Marcos 2, 17)

La misericordia es fruto de la bondad y de la compasión del corazón de Cristo.

Cristo seguirá acercándose a nosotros, porque nos conoce y le importamos.

“Por eso tuvo que hacerse semejante en todo a sus hermanos, y llego a ser el sumo sacerdote lleno de comprensión, pero también fiel en el servicio de Dios, que les consigue el perdón. El Mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba.” (Hebreos 2, 17-18)

El amor y la misericordia de Cristo es lo que le mueve se salir al encuentro para sanar, restaurar y salvar. Podemos decir con toda seguridad que la misericordia de Dios es la medicina más efectiva.

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