martes, octubre 22, 2013

Sanaciones y lluvias de Bendiciones en Chajarí, Argentina.

Por Fidel Hurtado-Zapata.


Las tan esperadas jornadas de Sanación, Liberación y Alabanza se dieron este fin de semana en el gigantesco playón, ubicado en pleno centro de la fértil y hermosa ciudad de Chajarí, Entre Ríos en Argentina. En las calles Avenida Siburu y Uruguay.
Sin importar las amenazas de lluvia y tormentas, cientos de personas desde el día sábado se dieron cita a este gran encuentro Espiritual anual.

Las jornadas de Sanación y Liberación son organizadas por un numeroso grupo de servidores a la cabeza de su Pastor el dinámico Sacerdote Jorge Victor Chareun de la Parroquia de Maria Auxiliadora de dicha ciudad.
El objetivo principal de estas jornadas es continuar celebrando el año de la fe, unir a las diferentes comunidades en torno a Jesús y crear multiplicadores y agentes activos para una nueva Evangelización.
Por experiencia de años anteriores ya son muchos los testimonios de conversión, de acercamiento a la Iglesia, decenas de Sanaciones y liberaciones de depresión y otras dificultades humanas.

Chajarí en Argentina al igual que el Minuto de Dios en Colombia, o la Mansión en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, se han convertido en un gran centro de Fe y fuerza Carismática. Pues grandes caravanas de fieles católicos y no católicos llegan a esta gran convocatoria del Espíritu Santo. 
El invitado principal es el Predicador internacional Carismático Padre José Eugenio Hoyos quien es esperado año tras año con sus ya ampliamente conocidas Predicas de Sanación y Liberación.
El Padre Hoyos felicito a los asistentes en Chajarí  por su demostración de Fe, pues a pesar de las ligeras lluvias la gente prefirió esperarse para escuchar la palabra de Dios.

Con un gran Ministerio musical local se dieron comienzo a estas jornadas de Sanación y Liberación; al atardecer se celebró una emotiva Eucaristía y los asistentes pudieron gozar del paso de “El Santísimo”, fueron  momentos de mucha fuerza Sanadora y en la parte superior de la tarima brillaba con una gran luz un aviso gigante que decía: “Bendecidos, Encendidos y en Victoria”.

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