viernes, octubre 03, 2014

El Padre José Eugenio Hoyos pide a los Carismáticos reconstruir los muros de nuestra Espiritualidad

Por Fidel Hurtado-Zapata.


El Padre José Eugenio Hoyos asesor de la Renovación  Católica Carismática  de la Diócesis de Arlington, Virginia fue el predicador principal del encuentro de Sanación en México.
El Padre Hoyos pedía a los coordinadores y al pueblo en general  reconstrucción de nuestra Espiritualidad Carismática, fortalecer nuestro movimiento rescatando los carismas y dones y ponerlos en acción para darle crecimiento a nuestros grupos y comunidades.

La renovación carismática debe ser renovada y restaurada nuestra Iglesia  tiene una gran oportunidad de encender el fuego del Espíritu Santo con más fuerza.
La situación en la cual nos encontramos es muy parecida a la de Nehemías cuando regreso a Jerusalén. Encontró que los muros de la ciudad estaban derrumbados; reconstruir muros es una tarea lenta, difícil y que consume mucho tiempo; el enemigo puede atacar en cualquier momento durante este periodo vulnerable.

 
Necesitamos los Carismáticos ser perseverantes en la Oración, siempre luchar por la unidad de los grupos, estar alerta y vigilantes. Pero lo más importante es que mantengamos una visión de largo alcance.
Cada persona necesita una estrategia para vivir bajo la bendición de Dios. Para caminar bajo el mandato de Cristo necesitamos cambiar patrones de conducta que son contrarios a la Renovación Carismática, no debemos  sentirnos dueños de los grupos de Oración, hay que estar cambiando de directivas en los grupos timones, traer nueva gente formada en el Espíritu; a formar parte de las juntas o consejos regionales, no deben pasar más de tres años  en las directivas; profundizar nuestra relación con Cristo por medio de la Oración, el estudio de las Escrituras, siendo obediente a la jerarquía Eclesiástica y sentirnos orgullosos de ser Carismáticos siendo testimonio autentico para arrastrar más  almas a Dios.

Y para Finalizar el padre Hoyos dijo que debemos ser Evangelizadores y recordar que Cristo vive y está en el corazón de cada uno de nosotros; él ha venido a Sanarnos, liberarnos y a llenarnos de todo su amor. ¡Que Viva Cristo!.

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