miércoles, marzo 18, 2009

Retiro a servidores Carismáticos en Puerto Rico

Rev. José Eugenio Hoyos

La ciudad de Aguada en la isla del encanto en Puerto Rico siempre me ha impresionado porque sus grupos de oración son testimonio de fe, gozo, alabanza, sanación y sobre todo mucha espiritualidad. Esta ocasión fui invitado por las directivas de la Renovación Carismática Católica a dar un retiro de Cuaresma a los servidores. El ambiente era bien acogedor para este tiempo litúrgico. Dentro de la Casa Franciscana se fue colmando este recinto de oración de los asistentes que con oraciones y cantos empezamos estos días de reflexión.


El lugar estaba bellamente decorado, al centro había un gran crucifijo y al frente un altar con el Santísimo; al lado un gran Jesús Nazareno, pero me impresionó porque no tenía todavía su cruz, pero su figura poderosa daba la impresión de que Él ya estaba listo para empezar a caminar el Vía Crucis o adelantar el Viernes Santo y finalizar su pasión redentora. Muy cerca de Él finalmente simbolizado se encontraban una corona de espinas y tres clavos. Todos hasta los pequeños detalles dentro de su simbolismo, nos invitaban a la meditación.


Como nuestro verdadero líder y maestro Cristo Jesús, yo les decía que el dirigente o servidor mayor, coordinador, subcoordinador, director del coro etc. es la persona que a semejanza del Cristo de Nazaret conoce el verdadero camino, y guía a los demás, después de haberlo recorrido en persona. Para ser un servidor auténtico no se necesitan riquezas ni un esmerada educación, ni una elevada posición social, pero si supone en quien aspira a ello: sentido de iniciativa, desde servir a los demás y un gran idealismo enraizado en la Verdad que es Dios. El que tiene una responsabilidad en el grupo o en cualquier otro ministerio debe ser el hombre o la mujer dispuesta a aceptar la responsabilidad. Esta disposición debe fundarse en una honda y firme fe en Dios así como en una verdadera preocupación por el bien de los semejantes.


Acuérdate siempre de que todo aquello que una persona hace o deja de hacer colaborando o dirigiendo en el campo religioso, afecta de modo positivo o negativo a los demás. Gracias a todos los que con tanto cariño y amor me recibieron y compartieron conmigo en esta isla del encanto.

Bienaventurado el coordinador o servidor que sabe dónde va, por qué y cómo llegar.

Bienaventurado el servidor que no conoce el desaliento ni se vale de pretextos.

Bienaventurado el servidor que tiene la cabeza en las nubes y los pies en el suelo.

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